Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.com
Hay episodios de Black Mirror que nos hacen reflexionar sobre nuestra dependencia de la tecnología. Otros consiguen que desconfiemos de cualquier dispositivo que tengamos cerca. Y luego está Oso blanco (White Bear), una historia que comienza como una pesadilla de ciencia ficción y termina convirtiéndose en algo bastante más incómodo: una reflexión sobre nuestra propia capacidad para disfrutar del sufrimiento ajeno.
Ahora, esta particular joya del terror psicológico tendrá una segunda vida. Durante la MCM London Comic Con se anunció que Oso blanco será adaptado a novela gráfica por Twisted Comics, la editorial que ya ha trasladado otras historias de Black Mirror al mundo de las viñetas.
El proyecto contará con Neil Gibson, responsable de adaptar el guion original de Charlie Brooker, y con los dibujos de Piotr Kowalski, un artista con experiencia en cómics relacionados con el cine y la televisión.
Black Mirror recupera el perturbador episodio Oso blanco
Para comprender por qué esta adaptación resulta tan interesante, hay que regresar a 2013, cuando Black Mirror todavía se emitía en la cadena británica Channel 4 y Netflix aún no había incorporado la serie a su catálogo.

Oso blanco fue uno de los episodios de la segunda temporada y estuvo dirigido por Carl Tibbetts, quien posteriormente también se encargaría del especial navideño Blanca Navidad (White Christmas).
La historia está protagonizada por Lenora Crichlow, que interpreta a Victoria, una mujer que despierta en una habitación sin recordar quién es ni cómo ha llegado hasta allí. Lo que encuentra al salir de la casa resulta desconcertante. Las calles parecen prácticamente abandonadas y las pocas personas que encuentra se limitan a observarla mientras graban sus movimientos con teléfonos móviles.
Nadie intenta ayudarla. Nadie parece especialmente preocupado por su situación. Pronto descubre que su vida corre peligro y que debe escapar de unos misteriosos perseguidores. Su única esperanza consiste en encontrar respuestas mientras intenta sobrevivir en un mundo donde la gente prefiere grabar una tragedia antes que intervenir.

Una situación que, vista desde nuestra actualidad, resulta inquietantemente reconocible.
Una historia que esconde mucho más de lo que parece
En sus primeros minutos, Oso blanco parece una crítica bastante directa a la obsesión por los teléfonos móviles y a la progresiva deshumanización de una sociedad que contempla cuanto sucede a través de una pantalla.
Pero Charlie Brooker tenía preparada una trampa narrativa mucho más retorcida. Sin revelar su desenlace, el episodio acaba transformándose en una reflexión sobre la justicia, el castigo y los límites morales del entretenimiento. Lo que inicialmente parecía una historia de supervivencia termina obligando al espectador a reconsiderar prácticamente todo lo que acaba de ver.
Esa es precisamente una de las mayores virtudes de Black Mirror: conseguir que una historia aparentemente fantástica termine hablando de comportamientos humanos demasiado reales. Y Oso blanco lleva esa idea hasta consecuencias especialmente desagradables.
La nueva novela gráfica tendrá el desafío de trasladar esa experiencia a un medio diferente, donde el lector controla el ritmo de la historia y puede detenerse a observar cada detalle. En un relato que depende tanto de la percepción del público, ese cambio podría ofrecer una manera interesante de redescubrirlo.
Síguenos en Google Discover para no perderte nada de los mejores cómics.
Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com




