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A estas alturas sabemos bastante bien cómo quiere venderse Street Fighter. Los tráilers han apostado por los combates, los movimientos especiales, una estética orgullosamente noventera y un reparto que parece dispuesto a abrazar sin complejos todo aquello que hizo enormes a los videojuegos de Capcom. Sin embargo, las declaraciones recogidas durante la premiere de Los Ángeles apuntan a una parte de la película que apenas ha formado parte de esa campaña: Noah Centineo, Jason Momoa y Joe Anoa’i, más conocido como Roman Reigns, coinciden en que debajo de toda esa locura hay bastante más corazón del que cabría esperar.
Noah Centineo es quien lo expresa de manera más directa. El actor encargado de interpretar a Ken Masters cree que el público llegará preparado para la acción que ya aparece en los avances, pero considera que la verdadera sorpresa estará en la profundidad emocional de los personajes y en una historia con mucho más corazón de lo que esos mismos tráilers han permitido ver hasta ahora.
La afirmación puede parecer secundaria cuando estamos hablando de una película en la que Ryu lanza Hadoukens, M. Bison ejecuta el Psycho Crusher y Blanka comparte pantalla con luchadores como Akuma, Zangief o Dhalsim, pero en realidad toca uno de los problemas históricos de Street Fighter fuera de los videojuegos. Reproducir los trajes y los ataques es relativamente sencillo; conseguir que esos personajes funcionen cuando dejan de golpearse es bastante más complicado.
Noah Centineo cree que el corazón de Street Fighter puede ser su mayor sorpresa
Centineo define la película como una experiencia diseñada, ante todo, para que el público se lo pase bien en una sala. Incluso bromea con que podría verse prácticamente sin sonido y seguir resultando entretenida por la fuerza de sus imágenes, aunque inmediatamente después insiste en que ese espectáculo visual no debería eclipsar la parte emocional. Para él, lo que los espectadores pueden llevarse después de la proyección no será únicamente la espectacularidad de las peleas, sino también la sensación de haber conectado con unos personajes a los que normalmente conocemos por sus barras de vida y sus movimientos especiales.
En el caso de Ken, ese enfoque resulta especialmente importante. La película sitúa a Ryu, Ken y Chun-Li en el centro de la historia, y las notas oficiales de producción ya adelantaban que los dos primeros llegan a esta aventura después de haberse distanciado pese a haber crecido y entrenado juntos. Chun-Li será quien vuelva a cruzar sus caminos cuando los reclute para participar en el World Warrior Tournament, mientras detrás de la competición empieza a aparecer una conspiración mucho más peligrosa.
Eso permite que la rivalidad clásica entre Ryu y Ken tenga algo más que una función puramente deportiva. Si la película consigue que su amistad deteriorada, sus inseguridades y la manera diferente en la que ambos afrontan el combate importen realmente, el torneo puede convertirse en algo más que una sucesión de enfrentamientos reconocibles. También explica por qué la producción ha cuidado tanto otros elementos vinculados a su pasado, incluyendo las secuencias de animación tradicional con las que Street Fighter recuperará parte de la estética de los videojuegos de los años noventa.
Jason Momoa buscó algo inesperado dentro de Blanka
La misma filosofía aparece en las palabras de Jason Momoa, aunque su personaje plantea un desafío bastante diferente. Blanka es uno de los diseños más extremos de toda la franquicia, una figura que puede funcionar inmediatamente dentro de un videojuego pero que corre el riesgo de convertirse en una simple criatura espectacular cuando se traslada a imagen real.
Momoa tenía claro que debía respetar su componente salvaje y su presencia física, pero explica que quiso encontrar también “un lado un poco tierno” del personaje. Esa decisión surgió durante su propia exploración de Blanka y recibió el visto bueno del director Kitao Sakurai, hasta el punto de que Momoa considera que esa humanidad forma parte del corazón de la película.
Es una elección bastante más interesante que limitarse a presentar a Blanka como una bestia destinada a protagonizar uno de los grandes combates. Street Fighter reúne un número enorme de personajes visualmente poderosos y, precisamente por eso, necesita diferenciar sus personalidades con algo más que ataques y vestuario. La presencia de Momoa también tiene peso fuera de cámara, ya que participa como productor, lo que ayuda a entender por qué ha buscado una lectura algo más personal de un luchador que podría haber quedado reducido fácilmente al espectáculo físico.
Esa preocupación por encontrar al personaje detrás del icono también se ha visto en Chun-Li. Callina Liang ha explicado durante la promoción hasta qué punto se implicó en el papel y cómo aumentó considerablemente su entrenamiento para trasladar físicamente a Chun-Li a la pantalla, mientras su historia dentro de la película la coloca además en una posición mucho más central de lo que podría sugerir un reparto tan amplio.
Roman Reigns resume el equilibrio que Street Fighter lleva meses buscando

Las declaraciones de Joe Anoa’i, conocido mundialmente como Roman Reigns, terminan de completar esa fotografía. El actor de Akuma considera que Street Fighter funciona porque conserva una base emocional reconocible sin renunciar a lo que describe como su componente de “locura” y “circo exagerado”. Para él, esa combinación es precisamente la que permite construir un mundo diferente y ofrecer una experiencia de escapismo que no se parece demasiado a otras producciones.
Su comentario resulta particularmente significativo porque ahí se encuentra probablemente la línea más difícil de recorrer para cualquier adaptación de esta saga. Street Fighter deja de ser Street Fighter si intenta ocultar sus colores, sus poderes o la extravagancia de sus luchadores para parecer una película de acción convencional, pero también corre el peligro de quedarse en una colección de guiños si detrás de esa superficie no hay ninguna relación que merezca la pena seguir.
Anoa’i señala directamente a Ken, Ryu y Chun-Li como el núcleo de la película y elogia el trabajo de Noah Centineo, Andrew Koji y Callina Liang, a quienes define como tres auténticas estrellas. Según él, la relación entre esos tres personajes será uno de los elementos que más pueden disfrutar los seguidores de los videojuegos.
Chun-Li puede ser especialmente importante en ese equilibrio, porque esta versión no parece conformarse con utilizarla como otro rostro reconocible dentro del torneo. Su vínculo con Shadaloo y M. Bison aporta una motivación mucho más personal a la historia, algo que ya analizamos al explicar por qué la nueva película tiene la oportunidad de darle a Chun-Li aquello que su anterior adaptación en solitario nunca terminó de conseguir.
Las declaraciones del reparto empiezan a dibujar una película bastante concreta
Lo interesante de escuchar a los protagonistas durante la premiere es que sus comentarios empiezan a encajar entre sí. Callina Liang ha hablado de una película creada pensando en los fans y cargada de elementos reconocibles; David Dastmalchian ha explicado la obsesión de Sakurai por conseguir que los actores ejecutaran físicamente muchos de los movimientos especiales; Centineo insiste ahora en la profundidad emocional; Momoa busca ternura dentro de Blanka, y Roman Reigns sitúa el corazón y la exageración como dos partes inseparables de la misma propuesta.
No parece, por tanto, que Street Fighter quiera escoger entre ser fiel al videojuego o funcionar como película. La apuesta consiste precisamente en intentar hacer ambas cosas al mismo tiempo, utilizando los combates y los movimientos clásicos como gran espectáculo mientras Ryu, Ken y Chun-Li proporcionan una columna vertebral emocional capaz de mantener unido un reparto gigantesco.
Ese enfoque también explica por qué Kitao Sakurai parece tan interesado en conservar elementos que otras adaptaciones quizá habrían tratado de suavizar. El director quiere que la película tenga personalidad propia, pero sin comportarse como si necesitara distanciarse del material original para ser tomada en serio. Y si la primera entrega consigue encontrar ese equilibrio, Sakurai ya ha hablado sobre las posibilidades que podría abrir el futuro de Street Fighter, aunque cualquier continuación dependerá inevitablemente de la respuesta que tenga esta primera película.
Street Fighter se estrena en cines el 16 de octubre de 2026, y sus tráilers ya han enseñado sobradamente cómo pretende golpear. Lo que todavía queda por descubrir es si Noah Centineo, Jason Momoa y Roman Reigns tienen razón y, cuando se apaguen los efectos y termine el siguiente combate, estos personajes conseguirán que también nos importe lo que les ocurre.
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