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Hay personajes del cine de terror que no necesitan demasiadas explicaciones. Michael Myers mata porque sí, Freddy Krueger tiene sus propios problemas con los sueños y Jason Voorhees lleva décadas demostrando que una máscara de hockey puede resultar bastante más inquietante que cualquier equipamiento deportivo. Pero parece que en Crystal Lake alguien ha decidido que ya era hora de explicar por qué Jason es prácticamente indestructible.
Los ocho episodios de Crystal Lake ya están disponibles en Peacock y la precuela de Viernes 13 ha cumplido su promesa de explorar los secretos de la familia Voorhees. Lo que probablemente nadie esperaba era encontrar una explicación científica detrás de uno de los asesinos más famosos del cine.
Y cuando digo científica, me refiero a experimentos gubernamentales, modificaciones genéticas y ADN de cucaracha. Porque, aparentemente, alguien pensó que el pobre Jason no tenía suficientes problemas.
Crystal Lake revela el verdadero origen de Jason Voorhees
La gran revelación llega en el séptimo episodio, titulado Friday, donde descubrimos que Pamela Voorhees, interpretada por Linda Cardellini, fue utilizada como sujeto de pruebas de un programa secreto del Gobierno mientras estaba embarazada.

Lo más inquietante es que Pamela ni siquiera sabía que estaba participando en semejante experimento.
Durante su embarazo recibió una serie de inyecciones que contenían diferentes componentes genéticos, incluido ADN de cucaracha. El objetivo del programa era crear una nueva especie de ser humano capaz de sobrevivir a una explosión nuclear.
Una idea que, sobre el papel, quizá pudiera resultar interesante para algún científico con demasiado tiempo libre. El problema es que el resultado terminó siendo Jason Voorhees, un individuo al que definitivamente no convendría invitar a una barbacoa familiar.
Jason Voorhees es el resultado de un experimento genético
Según explica la serie, las modificaciones genéticas podían provocar que el sujeto desarrollara una fuerza extraordinaria y experimentara un crecimiento acelerado cuando se encontrase sometido a situaciones de estrés extremo. Y aquí está la clave de todo.
Crystal Lake utiliza esta revelación para explicar uno de los mayores misterios de Viernes 13: cómo Jason pudo ahogarse cuando era niño y regresar posteriormente convertido en una enorme máquina de matar.
La respuesta estaría precisamente en las alteraciones genéticas que recibió antes de nacer.
En lugar de atribuir sus capacidades exclusivamente a una naturaleza sobrenatural, la serie propone que el organismo de Jason posee características extraordinarias como consecuencia de los experimentos realizados sobre su madre.
Es un cambio considerable respecto a la imagen tradicional del personaje, frecuentemente representado como una especie de zombi sobrenatural prácticamente imposible de matar.

El final de Crystal Lake explica la transformación de Jason
La revelación genética cobra todavía más importancia cuando llegamos al desenlace de la temporada. Después de su supuesto ahogamiento, Jason regresa poco más de un año después convertido en una criatura considerablemente más grande y peligrosa.
Su transformación encaja con las capacidades descritas durante el séptimo episodio: el crecimiento acelerado y el aumento de fuerza ante situaciones extremas. Pero la serie todavía se guarda una última sorpresa.
Jason asesina a su propio padre
En el episodio final, Jason mata a Elias Voorhees, su padre, interpretado por Hamish Linklater, antes de desaparecer entre los árboles del bosque.
Es un momento especialmente significativo porque coloca al personaje en una posición diferente dentro de la historia familiar.
Mientras tanto, Pamela termina perdiendo definitivamente la cordura, cerrando así el camino hacia la tragedia que conocemos de la franquicia.
La serie convierte de este modo el origen del asesino en una combinación de experimentación científica, horror familiar y consecuencias absolutamente desastrosas.
Vamos, que el verdadero monstruo quizá no sea únicamente Jason, sino también quienes pensaron que experimentar con una mujer embarazada era una estupenda manera de desarrollar humanos resistentes a las explosiones nucleares.
El creador de Crystal Lake había negado esta teoría
Lo más curioso de todo este asunto es que la posibilidad de que Jason fuera producto de un experimento gubernamental llevaba tiempo circulando entre los seguidores de Viernes 13.
Uno de los últimos avances de Crystal Lake incluía una misteriosa frase sobre lo que pensarían los habitantes del pueblo si descubrieran quiénes eran realmente Pamela y Jason.
También aparecía una puerta amarilla que parecía pertenecer a algún tipo de laboratorio.
Estas pistas alimentaron la teoría de que Jason podría ser una especie de supersoldado desarrollado por el Gobierno.
Sin embargo, Brad Caleb Kane, responsable creativo de la serie, había publicado un mensaje en Instagram aparentemente destinado a desmontar semejante interpretación.
En aquella publicación aseguraba que Jason no estaba relacionado con la CIA, que no era un supersoldado gubernamental y que tampoco se trataba de alguien comparable a Once, el personaje de Stranger Things.
Incluso bromeó comparando las teorías de los aficionados con las ideas de Copérnico, recordando que inicialmente también fue considerado un hereje.
Ahora sabemos que aquellas declaraciones no contaban toda la verdad.
Aunque Jason no sea exactamente un supersoldado convencional, su origen sí está relacionado con un programa gubernamental de experimentación genética.
Una manera bastante ingeniosa de jugar con las expectativas del público. Eso sí, habrá quien considere que el responsable de la serie se ha pasado de listo.
¿Tiene sentido cambiar el origen de Jason Voorhees?
La gran cuestión es si esta nueva explicación encaja con lo que conocemos del personaje.
Conviene recordar que Viernes 13 nunca ha destacado precisamente por mantener una continuidad impecable. A lo largo de sus numerosas películas, Jason ha pasado por transformaciones, resurrecciones y situaciones que desafían cualquier intento de encontrar una explicación coherente.
En Jason Goes to Hell: The Final Friday, por ejemplo, la franquicia exploró una dimensión sobrenatural relacionada con una entidad demoníaca capaz de continuar su existencia mediante otros cuerpos.
Y eso sin entrar en aquella ocasión en la que nuestro querido asesino terminó viajando al espacio en Jason X. Porque si alguien pensaba que el ADN de cucaracha era una idea extravagante, siempre puede recordar que Jason también ha tenido aventuras futuristas.
La diferencia es que Crystal Lake pretende proporcionar una explicación concreta a las capacidades que han convertido al personaje en una leyenda del terror.
El problema es que explicar demasiado a un monstruo puede hacerlo menos aterrador.
Parte del encanto de Jason siempre ha estado en su naturaleza inexplicable. No importa cuántas veces parezca morir ni cuántos golpes reciba: termina levantándose para continuar con su particular afición por perseguir adolescentes.
Crystal Lake se arriesga con una de las mayores leyendas del terror
La precuela de Viernes 13 sigue principalmente a Pamela Voorhees, una madre soltera incapaz de superar la muerte de su hijo Jason, un niño enfermizo que supuestamente se ahogó en el lago aproximadamente un año antes de los acontecimientos principales.
La llegada de dos desconocidos interesados en investigar su pasado desencadena una serie de sucesos inquietantes que obligan a los habitantes de Crystal Lake a plantearse quién es realmente Pamela.
Con esta historia, la serie no se limita a recuperar una franquicia legendaria, sino que se atreve a modificar algunos de sus fundamentos.
Es una decisión arriesgada. Habrá espectadores que agradezcan encontrar respuestas a misterios que llevan décadas sin resolverse, mientras que otros probablemente prefieran que Jason siga siendo una fuerza sobrenatural sin demasiadas explicaciones.
Personalmente, creo que el mayor desafío de Crystal Lake no consiste en justificar por qué Jason puede sobrevivir a situaciones imposibles, sino en conseguir que continúe dando miedo ahora que conocemos su secreto.
Porque saber que un asesino tiene ADN de cucaracha puede explicar muchas cosas, pero difícilmente tranquilizará a cualquiera que se lo encuentre en mitad de un bosque.
Y desde luego, después de esta revelación, lo último que apetece es irse de campamento a Crystal Lake.
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