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La nueva película de Street Fighter apunta a convertirse en uno de los grandes estrenos del fin de semana. Las previsiones de taquilla han mejorado considerablemente y la adaptación del mítico videojuego de Capcom podría debutar con 70 millones de dólares en todo el mundo. Una cifra que cobra especial importancia ahora que también conocemos cuánto ha costado llevar a Ryu, Ken y compañía a la gran pantalla.
Street Fighter apunta a conquistar la taquilla mundial
Las expectativas para Street Fighter han dado un giro bastante interesante. Lo que inicialmente parecía un estreno complicado para Paramount Pictures y Legendary podría terminar convirtiéndose en una victoria para una de las franquicias más queridas de la historia de los videojuegos.
Las primeras estimaciones situaban su debut norteamericano alrededor de los 25 millones de dólares, una cantidad poco alentadora para una producción de estas características. Pero las previsiones más recientes han elevado esa cifra hasta una horquilla de entre 27 y 35 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, donde llegará a unas 3.500 salas.
El dato más llamativo está en el mercado internacional. Si las estimaciones se cumplen, Street Fighter podría alcanzar los 70 millones de dólares durante su primer fin de semana mundial, suficientes para afrontar su estreno con bastante más optimismo del que había hace unos días.
Y aquí viene lo interesante: la película habría contado con un presupuesto de aproximadamente 82 millones de dólares, sin incluir los gastos de promoción y publicidad.
¿Serán suficientes 70 millones para garantizar su éxito?
Aunque un estreno mundial de 70 millones sería una noticia positiva, todavía quedaría bastante camino por recorrer para hablar de rentabilidad.
Con 82 millones invertidos únicamente en producción, Street Fighter necesitará mantener un buen ritmo de recaudación durante las siguientes semanas. La distribución de ingresos entre los cines y los estudios, sumada a los costes publicitarios, obliga a mirar mucho más allá del primer fin de semana.
Su gran aliado podría ser el público. Las adaptaciones de videojuegos cuentan actualmente con una audiencia considerable, y Street Fighter tiene una ventaja evidente: sus personajes forman parte de la cultura popular desde hace décadas.
El principal obstáculo podría llegar desde la crítica. Las primeras reacciones en redes sociales han sido dispares y las reseñas completas permanecen embargadas hasta el jueves por la tarde. Eso deja una incógnita importante sobre la acogida de la película.

Ryu, Ken y Chun-Li regresan con un reparto impresionante
La nueva Street Fighter no se ha quedado precisamente corta a la hora de reunir estrellas. Kitao Sakurai, conocido por The Eric Andre Show y Twisted Metal, dirige esta adaptación después de que Danny y Michael Philippou, responsables de Háblame, abandonaran el proyecto.
La historia nos transporta hasta 1993, una elección especialmente atractiva para quienes descubrieron la franquicia durante la época dorada de los salones recreativos.
Ryu y Ken llevan tiempo distanciados, pero sus caminos vuelven a cruzarse cuando la misteriosa Chun-Li los recluta para participar en el próximo torneo World Warrior. Lo que inicialmente parece una competición de artes marciales esconde una conspiración mortal que obligará a ambos luchadores a enfrentarse a su pasado.
Un auténtico festival de personajes de Capcom
Andrew Koji interpreta a Ryu, Noah Centineo se convierte en Ken Masters y Callina Liang da vida a Chun-Li.

El reparto incluye nombres tan llamativos como Jason Momoa en el papel de Blanka, David Dastmalchian como M. Bison, Cody Rhodes como Guile y Curtis «50 Cent» Jackson interpretando a Balrog.
También veremos a Roman Reigns como Akuma, Olivier Richters como Zangief, Vidyut Jammwal como Dhalsim y Orville Peck como Vega, entre otros muchos personajes reconocibles.
La combinación de actores, luchadores profesionales y artistas marciales promete una adaptación que apuesta claramente por el espectáculo físico. Falta comprobar si toda esa potencia visual viene acompañada de una película a la altura.
Street Fighter tendrá que demostrar que ha aprendido del pasado
La franquicia ya conoce lo que significa enfrentarse al difícil reto de conquistar Hollywood. La película de 1994, protagonizada por Jean-Claude Van Damme y Raúl Juliá, terminó convirtiéndose en una producción de culto pese a su complicada recepción crítica.
La adaptación de Street Fighter: La leyenda de 2009 tampoco consiguió devolver el prestigio cinematográfico a la saga.
Esta vez, Paramount y Legendary tienen una oportunidad especialmente interesante. El público está mucho más acostumbrado a las adaptaciones de videojuegos y la industria ha demostrado que estos proyectos pueden convertirse en grandes acontecimientos comerciales.
La competencia tampoco dará tregua. El thriller de supervivencia Whalefall aspira a recaudar entre 11 y 12 millones de dólares en Norteamérica, mientras que la nueva adaptación de Sentido y sensibilidad apunta a unos 8 millones.
Con semejante escenario, Street Fighter tiene posibilidades reales de liderar la taquilla estadounidense.
Ahora falta descubrir si el público responde como esperan los estudios. Porque una cosa es ganar el combate del primer fin de semana y otra muy distinta conseguir que los espectadores quieran disputar una segunda ronda.
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