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David Dastmalchian revela cómo rodaron los ataques de Street Fighter

Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.com

A pocos días de que Street Fighter llegue a los cines, la premiere mundial celebrada en el TCL Chinese Theatre IMAX de Hollywood ha dejado algunas declaraciones especialmente interesantes de su reparto, pero probablemente David Dastmalchian sea quien mejor haya resumido la filosofía que existe detrás de esta nueva adaptación. El actor encargado de interpretar a M. Bison no se ha limitado a hablar del espectáculo o de lo grande que es la producción, sino que ha explicado hasta qué punto Kitao Sakurai insistió en que los movimientos que los jugadores llevan décadas ejecutando con un mando pudieran reconocerse también en pantalla, intentando realizarlos físicamente siempre que fuera posible.

Para Dastmalchian, esa obsesión nace directamente de la relación que el director mantiene con la franquicia. El actor asegura que cualquiera que sea realmente fan de Street Fighter entenderá enseguida que Sakurai conoce y ama los videojuegos desde hace décadas, hasta el punto de haber querido trasladar las técnicas especiales de cada luchador de una manera mucho más tangible de lo que cabría esperar en una superproducción llena de personajes capaces de lanzar ataques imposibles.

David Dastmalchian confirma que el Psycho Crusher de M. Bison se hizo físicamente en el rodaje

El ejemplo que ofrece el propio Dastmalchian resulta bastante revelador. M. Bison cuenta entre sus técnicas más famosas con el Psycho Crusher, ese ataque en el que el villano se lanza horizontalmente contra su rival mientras gira sobre sí mismo, y trasladarlo al mundo real no parece precisamente una de esas cosas que puedan resolverse pidiendo al actor que repita el movimiento delante de una cámara. La producción, sin embargo, decidió intentarlo mediante un enorme sistema de arneses que permitió elevar y hacer girar a Dastmalchian durante el rodaje.

«Me colocó en un arnés enorme, me hizo girar y conseguimos hacer el movimiento de verdad», recuerda el actor al explicar cómo Sakurai quería que las habilidades de los personajes estuvieran presentes físicamente en el set en lugar de depender por completo de la postproducción. Dastmalchian también menciona lo especial que resultaba observar a Andrew Koji y Noah Centineo, encargados de interpretar a Ryu y Ken, realizando sus propias versiones de movimientos reconocibles del videojuego mientras las cámaras estaban rodando. La película incluso utilizará animación tradicional para recuperar parte del espíritu de los Street Fighter de los años noventa.

Eso no significa que Street Fighter vaya a prescindir de efectos visuales, algo prácticamente imposible teniendo en cuenta la naturaleza de la franquicia, pero sí ayuda a entender el enfoque que se ha seguido para las peleas. Las notas oficiales de producción confirman que el coordinador de especialistas Jon Valera y su equipo estudiaron disciplinas como karate, judo, wushu, tai chi o kung-fu para construir una base física diferente para cada personaje antes de incorporar sus técnicas más exageradas.

Incluso movimientos como el Spinning Bird Kick de Chun-Li requirieron especialistas y sistemas de cables capaces de prolongar movimientos que un cuerpo humano difícilmente podría ejecutar sin ayuda. Callina Liang llevó además su preparación física para convertirse en Chun-Li mucho más lejos de lo previsto inicialmente.

El actor cree que esta adaptación llega en el momento tecnológico adecuado

Dastmalchian también conecta esa búsqueda de fidelidad con algo que probablemente haya condicionado todos los intentos anteriores de llevar Street Fighter al cine. Han pasado más de tres décadas desde la película protagonizada por Jean-Claude Van Damme y Raúl Juliá en 1994, y el actor considera que la tecnología cinematográfica disponible actualmente permite hacer cosas que entonces eran mucho más difíciles de trasladar de manera convincente.

Durante la premiere recordó que los seguidores llevan esperando desde aquella película una nueva oportunidad para ver este universo llevado a la gran pantalla y señaló que el rodaje de 2025 llegó en un momento especialmente favorable gracias a las técnicas actuales, el trabajo de especialistas, los cables y todos los recursos que permitieron reproducir movimientos que hasta hace relativamente poco habrían dependido mucho más de la imaginación del espectador. Su entusiasmo no parece estar únicamente en que ahora haya mejores efectos digitales, sino en que esas herramientas puedan combinarse con actores y especialistas ejecutando físicamente buena parte de la acción.

Esta idea encaja además con lo que el equipo llevaba explicando durante la producción. Valera quería recuperar algo de la limpieza visual de las grandes películas de artes marciales de los años noventa, alejándose parcialmente del estilo más brutal y desordenado popularizado posteriormente por sagas como John Wick, pero sin caer en una recreación puramente camp. El objetivo era conservar la belleza de las técnicas y permitir que el espectador pudiera reconocer realmente qué estaba haciendo cada luchador.

Bison será algo más que el jefe final esperando al final del torneo

bison

La implicación de Dastmalchian resulta especialmente interesante porque su M. Bison ocupa una posición central en la historia. Las notas de producción presentan al personaje como un tirano obsesionado con el control, rodeado por seguidores dispuestos a morir por su causa y especialmente interesado en aprovechar el enorme potencial de Ryu. Chun-Li, mientras tanto, se introduce en Shadaloo intentando acercarse a Bison para vengar la muerte de su padre, convirtiendo al villano en una pieza que afecta directamente a varias de las principales tramas de la película.

Dastmalchian ya había profundizado en la psicología del personaje durante la promoción, alejándolo de la idea de interpretar simplemente a un malo exagerado con gorra y capa. El actor ha construido a Bison alrededor de su necesidad compulsiva de controlar a las personas y todo aquello que ocurre a su alrededor, mientras la película conservará técnicas tan reconocibles como el propio Psycho Crusher. Esa combinación entre una interpretación seria del personaje y la voluntad de abrazar sin complejos aquello que lo hace visualmente excesivo puede ser una de las claves para que esta adaptación encuentre el equilibrio que otras versiones nunca terminaron de alcanzar.

También hemos podido ver recientemente que la película está dispuesta a jugar con la estética y las técnicas de los videojuegos sin intentar esconderlas, algo que encaja con los nuevos adelantos centrados en los luchadores y con el trabajo realizado para trasladar sus movimientos clásicos al live action.

El resto del reparto comparte esa sensación de estar haciendo algo poco habitual

Aunque las declaraciones de Dastmalchian son las que mejor permiten entender el trabajo detrás de los combates, no fue el único miembro del reparto que aprovechó la premiere para destacar el tono de la película. Curtis “50 Cent” Jackson, que interpreta a Balrog, resumió su experiencia alrededor de una palabra que repitió varias veces: acción, mostrando además su agradecimiento por la respuesta del público y por formar parte de una producción de esta escala.

Olivier Richters, encargado de interpretar a Zangief, puso el énfasis en la enorme potencia física que tendrá su personaje en pantalla, mientras Vidyut Jammwal, que da vida a Dhalsim, destacó especialmente el trabajo cinematográfico realizado en los decorados, el diseño y el vestuario, describiendo el conjunto como algo espectacular y difícil de comparar con otras adaptaciones del mundo del videojuego.

Todo ello refuerza una impresión que la promoción de Street Fighter lleva meses construyendo: esta vez no parece existir demasiado interés por disimular lo extravagante del material original para hacerlo más aceptable como película de Hollywood. Kitao Sakurai está apostando precisamente, por lo contrario, utilizando técnicas reales de artes marciales, especialistas, animación tradicional, efectos prácticos y tecnología moderna para conseguir que movimientos que durante décadas solo hemos visto detrás de una barra de energía tengan presencia física en pantalla.

Que David Dastmalchian terminara suspendido en un arnés para ejecutar el Psycho Crusher quizá sea el ejemplo perfecto de esa filosofía. Street Fighter se estrena en España el 16 de octubre de 2026, y después de tantos intentos por trasladar la franquicia al cine, esta vez sus responsables parecen haber decidido que el camino no consiste en rebajar la locura del videojuego, sino en encontrar la manera de filmarla. Sigue Cinemascomics en Google Discover para no perderte nuestra cobertura de Street Fighter.

Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com

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