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Callina Liang lanza un mensaje a los fans antes del estreno de Street Fighter

Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.com

Apenas quedan unos días para que Street Fighter llegue a los cines y Callina Liang, encargada de interpretar a Chun-Li en la nueva adaptación de Capcom, ha aprovechado la premiere mundial celebrada en el TCL Chinese Theatre IMAX de Hollywood para dejar bastante clara la clase de película que cree que han hecho. La actriz no ha querido vender únicamente los combates o la espectacularidad de una producción construida alrededor de uno de los videojuegos de lucha más importantes de la historia, sino que ha insistido en algo que lleva apareciendo constantemente durante toda la promoción: el equipo ha concebido esta película pensando en quienes llevan años —o décadas— conviviendo con estos personajes.

Liang asegura que Street Fighter está llena de momentos pensados para que los seguidores reconozcan detalles, referencias y pequeños guiños a los juegos, hasta el punto de afirmar que existen “tantos huevos de Pascua” porque, en sus propias palabras, “realmente hicimos esta película para los fans”. La actriz describe además el resultado como una película “tan malditamente loca” que espera que el público pueda reírse, emocionarse, empatizar con los personajes y disfrutar de una estética donde la iluminación, los colores, el aire retro y ese punto deliberadamente exagerado forman parte de la experiencia. Su conclusión resulta posiblemente lo más revelador de todo lo que contó durante la premiere: “No he visto una película como esta en mucho tiempo”.

Callina Liang insiste en que Street Fighter entiende perfectamente a qué público se dirige

 

 

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Esa reivindicación del fan no parece una frase aislada preparada para la alfombra roja, porque encaja con prácticamente todo lo que hemos ido conociendo del proyecto durante los últimos meses. Kitao Sakurai y su equipo han hablado repetidamente de conservar la personalidad de los videojuegos sin intentar convertirla en algo innecesariamente solemne, una decisión especialmente importante cuando hablamos de una franquicia donde los Hadouken, las patadas giratorias imposibles, los luchadores gigantescos y los villanos vestidos como dictadores conviven con historias bastante más personales de rivalidad, disciplina y venganza.

Precisamente por eso resulta interesante que Liang destaque tanto la mezcla de diversión y emoción. La actriz no presenta la película como una sucesión de referencias destinadas a provocar el reconocimiento fácil del espectador, sino como una experiencia en la que esos guiños conviven con la intención de que terminemos implicándonos con Ryu, Ken, Chun-Li y el resto de luchadores. Esa combinación coincide con lo explicado por el propio Sakurai en las notas de producción, donde defiende que una adaptación debe respetar aquello que hace especial al juego, pero al mismo tiempo convertirse en una película con voz propia y personajes que puedan sostener la historia más allá de sus movimientos más famosos.

En Cinemascomics ya hemos repasado cómo esa búsqueda de fidelidad llegará incluso a la forma de contar el pasado de Ryu y Ken, con secuencias de animación tradicional dibujadas a mano que recuperan deliberadamente la estética de los años noventa. Ese recurso encaja perfectamente con lo que Liang describe ahora sobre el carácter retro de la película, porque Street Fighter está ambientada en 1993 y no pretende reproducir aquella década con una reconstrucción fría, sino recuperar la forma en la que sus responsables recuerdan la época en la que Street Fighter II dominaba las recreativas.

Chun-Li será mucho más que una de las grandes luchadoras de la película

La expectación alrededor de Callina Liang tiene además una razón especialmente importante: Chun-Li es una de las piezas que ponen en marcha toda la historia. La película comenzará con Ryu, interpretado por Andrew Koji, y Ken Masters, al que da vida Noah Centineo, distanciados después de haber compartido años de entrenamiento, hasta que la aparición de Chun-Li termina arrastrándolos nuevamente al combate y al torneo World Warrior.

Lo que inicialmente parece una invitación para reunir a los mejores luchadores esconde una trama bastante más personal para ella. Chun-Li se presenta como una nueva integrante de la organización de M. Bison, Shadaloo, pero su verdadera intención consiste en acercarse al hombre al que responsabiliza de la muerte de su padre. Sus movimientos están calculados para ganarse la confianza de Bison y llevar a Ryu hasta el torneo forma parte de ese plan, aunque la actriz ha explicado que existe una contradicción emocional muy potente bajo su deseo de venganza: Chun-Li ha vivido tanto tiempo con ese objetivo que una parte de ella teme no saber qué hacer con su vida si finalmente consigue matar a Bison.

Ese enfoque es precisamente lo que puede evitar que el personaje vuelva a quedarse reducido a la iconografía que todo el mundo reconoce. Ya analizamos en Cinemascomics cómo esta adaptación tiene una oportunidad de hacer con Chun-Li aquello que su propia película de 2009 nunca consiguió: devolverla al corazón de un universo lleno de personajes con los que puede interactuar y convertirla en una verdadera fuerza narrativa, no simplemente en alguien que aparece para ejecutar el Spinning Bird Kick.

Convertirse en Chun-Li exigió mucho más que aprender unas cuantas patadas

La relación de Liang con el personaje también explica el entusiasmo con el que está viviendo estos últimos días antes del estreno. La actriz ha contado que jugaba habitualmente a Street Fighter tanto en recreativas como en PlayStation y que Chun-Li era siempre el personaje que elegía, admirándola especialmente por haber sido la primera mujer jugable dentro de los grandes títulos de lucha. Cuando sus representantes le preguntaron si conocía la franquicia y al personaje, su reacción fue inmediata: aseguró que habría dado “un brazo o una pierna” por conseguir el papel.

Conseguirlo fue solo el comienzo. Liang tenía experiencia previa en artes marciales, pero la preparación de Street Fighter elevó considerablemente la exigencia física. El plan inicial contemplaba entrenamientos de dos o tres días por semana y acabó convirtiéndose en sesiones durante cinco o seis jornadas, con unas dos horas diarias dedicadas específicamente a practicar patadas para reproducir de manera convincente un estilo de combate donde las piernas de Chun-Li son fundamentales.

Ese proceso ya lo contamos con más detalle cuando analizamos la transformación física de Callina Liang para convertirse en Chun-Li, uno de los ejemplos más claros de hasta qué punto el reparto ha intentado trasladar a actores reales movimientos que los jugadores reconocen prácticamente por instinto.

Street Fighter parece haber decidido abrazar aquello que antes daba miedo adaptar

Street Fighter
Street Fighter

La sensación que deja la promoción de esta nueva Street Fighter es muy distinta de la de otras adaptaciones que parecían empeñadas en rebajar los elementos más extravagantes de sus videojuegos para hacerlos más “realistas”. Aquí ocurre prácticamente lo contrario: los responsables quieren que reconozcamos las técnicas, los colores, los personajes y hasta cierta exageración propia de los años noventa, pero intentando que todo ello tenga una lógica cinematográfica interna.

Las notas de producción explican, por ejemplo, que las peleas fueron concebidas estudiando disciplinas reales asociadas a cada luchador y combinándolas con los movimientos del videojuego. El equipo de especialistas trabajó con karate, judo y otras artes marciales para Ryu, mientras Chun-Li toma elementos del wushu, el tai chi y el kung-fu; incluso técnicas tan difíciles de trasladar como el Spinning Bird Kick requirieron especialistas y sistemas de arneses capaces de mantener a los intérpretes suspendidos más tiempo del que permitiría un movimiento humano normal.

La película también llega con ambiciones que podrían ir bastante más allá de este primer combate. Kitao Sakurai ya ha hablado sobre la posibilidad de continuar la historia si la respuesta acompaña, algo que hemos tratado recientemente al analizar qué podría ocurrir con una posible segunda entrega. Antes de pensar en futuros torneos, sin embargo, el primer desafío consiste en convencer a unos seguidores que llevan demasiado tiempo esperando una adaptación cinematográfica capaz de comprender por qué esta saga sigue funcionando casi cuarenta años después de su nacimiento.

Las palabras de Callina Liang en Hollywood apuntan precisamente hacia ahí. No promete una película avergonzada de sus colores, de su humor o de lo exagerado de su universo, sino una que parece querer disfrutar de todo ello mientras intenta encontrar humanidad detrás de personajes que durante décadas hemos conocido principalmente intercambiando golpes frente a una barra de vida. Street Fighter llegará a los cines españoles el 16 de octubre de 2026, y entonces descubriremos si toda esa pasión por el videojuego se ha convertido finalmente en la adaptación que sus fans llevan años esperando.

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Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com

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