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La película de Batman que Ben Affleck iba a escribir, dirigir y protagonizar dentro del antiguo universo de DC lleva años alimentando una de las grandes preguntas de aquella etapa: qué habría ocurrido realmente si Warner Bros. hubiera permitido que el proyecto siguiera adelante. Joe Manganiello acaba de aportar nuevas piezas a ese rompecabezas y, por lo que cuenta, Affleck no estaba preparando simplemente otra aventura superheroica, sino un thriller de venganza pensado para destruir sistemáticamente la vida de Bruce Wayne.
Manganiello, que llegó a interpretar a Slade Wilson/Deathstroke dentro del DCEU, ha desvelado nuevos detalles en sus memorias Bloodlines. El mercenario iba a ser el gran antagonista de la película y su enfrentamiento con Batman habría llevado Gotham hasta un punto especialmente oscuro, incluyendo el asesinato de uno de los personajes más importantes del entorno del Caballero Oscuro.
Deathstroke habría convertido la vida de Batman en una pesadilla
La referencia escogida por Manganiello para describir la película resulta especialmente reveladora. Según el actor, el proyecto de Affleck estaba planteado como “una versión superheroica de The Game, de David Fincher”, lo que permite imaginar bastante bien el tono al que aspiraba.
Deathstroke no iba simplemente a aparecer en Gotham para enfrentarse físicamente a Batman. Su objetivo era desmontar por completo la vida de Bruce Wayne, atacando cada uno de los pilares que lo sostenían hasta dejarlo prácticamente solo.
El motivo detrás de esa persecución también era profundamente personal. Slade Wilson creía que Batman había asesinado a su hijo, de manera que toda la película habría estado construida alrededor de una venganza que poco a poco se convertía en una auténtica demolición psicológica.
Deathstroke habría llevado esa campaña hasta la Batcueva, habría secuestrado a Alfred Pennyworth y habría obligado a Bruce a luchar mientras todo su mundo se derrumbaba alrededor.
No se trataba, por tanto, de utilizar a Slade como un enemigo puntual esperando al enfrentamiento final. La idea era convertirlo en una fuerza capaz de atacar a Batman desde todos los frentes, algo que inevitablemente recuerda al modo en que Bane consiguió quebrar al héroe en los cómics, aunque aquí sería un único adversario ejecutando prácticamente todo el plan.
La película iba a matar al comisario Gordon

La revelación más importante llega con Jim Gordon, interpretado en el DCEU por J.K. Simmons. Manganiello asegura que Deathstroke habría asesinado al comisario Gordon durante su ofensiva contra Batman, una decisión especialmente contundente porque Gordon apenas había comenzado a formar parte de este universo cinematográfico después de aparecer en Liga de la Justicia.
Su muerte habría cambiado inevitablemente la situación de Gotham, pero también podría haber tenido consecuencias mucho más personales para otro personaje que, según estos nuevos detalles, estaba destinado a participar en la película: Batgirl.
La presencia de Barbara Gordon abre bastantes interrogantes porque el DCEU nunca llegó a presentarla dentro de las películas estrenadas con Ben Affleck como Batman. Warner Bros. sí terminó rodando años después una película independiente de Batgirl, aunque aquel proyecto estaba relacionado con una continuidad diferente y contaba con Michael Keaton como Batman antes de que el estudio decidiera no estrenarlo.
La información proporcionada por Manganiello no aclara qué versión concreta de Batgirl habría aparecido junto a Affleck, así que cualquier conexión con aquella película posterior sería especulativa. Lo que sí afirma es que Batman y Batgirl habrían terminado enfrentándose juntos a Deathstroke, llegando ambos muy cerca de morir antes de conseguir escapar.
Deathstroke también habría entrado en la Batcueva
Uno de los elementos más interesantes del plan es hasta qué punto Slade Wilson iba a atravesar todas las defensas de Batman. Manganiello explica que Deathstroke habría conseguido infiltrarse en la Batcueva, además de tomar a Alfred como rehén. Es difícil imaginar un ataque más directo contra Bruce Wayne, porque no estaríamos hablando únicamente de descubrir su identidad, sino de invadir el lugar que representa el corazón operativo de Batman.
Eso encaja perfectamente con la comparación con The Game. En la película de David Fincher, el protagonista pierde progresivamente el control sobre su propia realidad mientras alguien parece anticiparse constantemente a sus decisiones. Affleck habría aplicado esa misma lógica a Batman, colocando frente a Bruce a un adversario que pudiera seguirle el ritmo física, estratégica y psicológicamente.
Deathstroke resultaba especialmente apropiado para ese planteamiento. Slade no necesita ejércitos de soldados ni poderes cósmicos para representar una amenaza seria; su preparación militar, su inteligencia táctica y su capacidad para combatir cuerpo a cuerpo permiten construir un conflicto mucho más íntimo que el enfrentamiento contra amenazas como Doomsday o Steppenwolf.
El final habría enfrentado a Batman y Deathstroke por las calles de Gotham

Toda aquella persecución habría conducido finalmente a un enfrentamiento individual entre Batman y Deathstroke por las calles de Gotham. Manganiello recuerda además que Affleck tenía como referencia una secuencia de Batman: Arkham Asylum, lo que refuerza la impresión de que el director quería trasladar a imagen real una versión especialmente física y agresiva del personaje.
Después de una película en la que Deathstroke habría destruido su entorno, asesinado a Gordon, secuestrado a Alfred y amenazado también a Batgirl, el duelo final habría tenido mucho más peso que una simple pelea entre héroe y villano. Bruce llegaría a ese combate después de perder prácticamente todo aquello que Slade había decidido utilizar contra él.
Manganiello incluso describe el proyecto como la oportunidad de Affleck para hacer su versión de una gran película de prestigio con Batman, comparando la ambición del actor con el trabajo de Mel Gibson escribiendo, dirigiendo y protagonizando Braveheart. Affleck pretendía asumir esas mismas tres responsabilidades: interpretar a Bruce Wayne, escribir la historia y dirigirla.
El cameo de Deathstroke ya había preparado el terreno
El enfrentamiento tampoco surgía de la nada dentro del antiguo DCEU. Joe Manganiello ya había aparecido como Deathstroke en la escena posterior a los créditos de Liga de la Justicia, donde Lex Luthor le revelaba la identidad de Batman. Aquella escena parecía preparar claramente algo mayor y, con los detalles que conocemos ahora, encaja perfectamente con la dirección que habría tomado la película.
Slade dispondría de la información necesaria para atacar directamente a Bruce Wayne y no únicamente al vigilante enmascarado, algo fundamental para una historia cuyo objetivo era desmantelar su vida pieza por pieza. El problema es que aquella versión de Batman nunca llegó a materializarse.
La gran película de Batman que nunca veremos
Ben Affleck terminó abandonando el proyecto y posteriormente explicó que no había conseguido encontrar la forma adecuada de llevar adelante aquella película mientras atravesaba además un momento personal complicado relacionado con sus problemas con el alcohol.
Warner Bros. acabaría tomando otra dirección y Matt Reeves desarrollaría The Batman con Robert Pattinson, mientras el universo construido alrededor de Zack Snyder se iba desmantelando progresivamente.
Eso convierte las revelaciones de Manganiello en otro vistazo a una línea temporal cinematográfica que jamás llegó a existir. Según su relato, Deathstroke habría sido mucho más que el villano de turno: su misión consistía en romper a Batman antes incluso de intentar matarlo, convirtiendo la película en un thriller de venganza donde Gotham y la propia familia de Bruce pagarían las consecuencias.
La muerte de Gordon probablemente habría sido uno de esos momentos capaces de cambiar por completo el rumbo del DCEU, sobre todo si Batgirl estaba destinada a ocupar un papel importante después. Sin embargo, conviene mantener una pequeña distancia con todos estos detalles: proceden del relato de Manganiello en sus memorias y ni Ben Affleck ni Warner Bros. han respondido públicamente a estas nuevas afirmaciones.
Lo que dibujan, en cualquier caso, resulta tremendamente atractivo para quienes llevan años preguntándose cómo habría sido aquel Batman. Affleck parecía dispuesto a alejarse de las amenazas gigantescas para encerrar a Bruce Wayne en una historia mucho más personal, paranoica y violenta, con Deathstroke arrancándole una pieza de su vida después de otra hasta obligarlo a resolverlo todo cara a cara en las calles de Gotham.
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