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El éxito de One Piece en Netflix podría no haber llegado a producirse si Eiichiro Oda no hubiese plantado cara a algunas decisiones de la plataforma. Lo ha contado Steven Maeda, responsable de la primera temporada de la adaptación en acción real, durante una entrevista en el podcast Trash Taste, donde ha revelado los serios problemas que atravesó la producción antes de que comenzara el rodaje.
Y lo más curioso es que no hablamos de pequeños desacuerdos creativos ni de discusiones sobre el aspecto de los personajes. Netflix llegó a exigir una reducción drástica del presupuesto que obligó a los guionistas a reescribir prácticamente toda la temporada. El resultado se alejaba tanto del manga original que el propio Eiichiro Oda tuvo que intervenir para poner las cosas en su sitio.
Netflix quiso recortar One Piece y cambiar su historia
Según ha explicado Steven Maeda, desarrollar la primera temporada fue un proceso bastante más complicado de lo que parecía. Inicialmente, Netflix había encargado diez episodios, pero la llegada de un nuevo ejecutivo cambió radicalmente los planes.
El responsable de la serie ha recordado que los guionistas dedicaron dos años a preparar los ocho capítulos que finalmente llegaron a la plataforma. Y buena parte de ese tiempo se perdió rehaciendo una y otra vez el material.
Maeda explicó lo sucedido con estas palabras: «Una de las razones por las que tardamos tanto fue que estuvimos dos años preparando los ocho guiones para poder producirlos. Es mucho tiempo para ocho guiones. Parte del problema fue que tuvimos que hacerlo prácticamente tres veces. La primera versión que preparamos era una temporada de diez episodios encargada por Netflix. Eran muy reservados respecto al presupuesto que íbamos a tener, así que pensamos: ‘Muy bien, vamos a escribir los mejores diez episodios que podamos’. Escribimos esa versión, llegó un nuevo ejecutivo, la leyó y dijo: ‘Me gusta, pero tiene que ser muchísimo, muchísimo más barata. Queremos que reduzcáis el presupuesto a la mitad y que la temporada pase de diez episodios a ocho. Y queremos que preparéis una versión con esas condiciones’. Yo respondí: ‘A los fans no les va a gustar esto. Ahora no podemos permitirnos hacer las cosas que, en cierto modo, nos habían prometido que podríamos hacer’».
El problema no era únicamente contar con dos capítulos menos. Reducir a la mitad el presupuesto de una producción como One Piece suponía renunciar a elementos fundamentales de una historia repleta de escenarios fantásticos, personajes extravagantes y enfrentamientos espectaculares. Adaptar el manga de Oda ya era una tarea suficientemente complicada como para añadirle unas tijeras presupuestarias de semejante tamaño.

Eiichiro Oda rechazó la nueva versión de One Piece
Los guionistas terminaron preparando una nueva versión siguiendo las instrucciones de Netflix. Aunque Maeda consideraba que podía funcionar como una temporada televisiva, también era consciente de que estaban perdiendo algo esencial: la identidad de One Piece. La situación llegó a preocuparle tanto que incluso temió que la plataforma terminara cancelando el proyecto antes de producirlo.
Fue entonces cuando Eiichiro Oda leyó los nuevos guiones. Y su reacción cambió por completo el rumbo de la adaptación: «Reescribimos toda la temporada, la convertimos en ocho episodios en lugar de diez y, desgraciadamente, cambiamos algunas cosas que tuvimos que modificar por cuestiones de presupuesto. Pensé que podía ser una primera temporada de televisión muy buena, potencialmente, pero cada vez se estaba alejando más de la forma de contar historias de One Piece. Como consecuencia, estaba muy preocupado porque, en aquel momento, pensé que iban a cancelar el proyecto. Entonces Oda-san lo leyó, no le gustó y se lo dijo. Les dijo: ‘Esto no es lo que yo había aceptado’. Como consecuencia, y hay que reconocerle el mérito a Netflix, respondieron: ‘De acuerdo, hemos ido demasiado lejos en esa dirección. Vamos a reconsiderarlo y volveremos a hablar con vosotros’. Después vinieron a nosotros y nos dijeron: ‘Bien, vamos a daros el presupuesto que necesitáis para hacer una versión de la serie mucho más cercana al material original’».
La intervención del mangaka fue decisiva. Netflix recuperó el presupuesto necesario para desarrollar una adaptación más fiel, permitiendo a los responsables creativos volver a acercarse a la historia que querían contar. No deja de tener cierta gracia que la plataforma, después de apostar por una de las franquicias japonesas más importantes de la historia, necesitara que su creador le recordara por qué precisamente esa historia había conquistado a millones de lectores.
El romance entre Luffy y Nami también choca con las reglas de Oda
El control creativo de Eiichiro Oda no se limitó al presupuesto o a la estructura de los episodios. El autor también estableció límites sobre las relaciones entre los protagonistas. Uno de los más importantes tiene que ver con el romance dentro de la tripulación de los Sombrero de Paja, una posibilidad que el creador siempre ha rechazado como eje de las relaciones entre sus personajes.
Se ha hablado de la posibilidad de que Netflix quisiera introducir una mayor tensión romántica o sexual entre Luffy (Iñaki Godoy) y Nami (Emily Rudd), pero Oda había impuesto una norma muy concreta: nada de romances entre los integrantes de la tripulación, ni en el manga ni en la adaptación televisiva.

¿Por qué Eiichiro Oda no quiere romances entre los Sombrero de Paja?
La explicación está relacionada con la propia naturaleza de One Piece. Para Oda, el corazón de la historia es la aventura, la amistad y la búsqueda de los sueños personales, no las relaciones sentimentales entre sus protagonistas. El propio mangaka ha bromeado en otras ocasiones con que sus personajes ya están enamorados, pero de la aventura.
Luffy quiere convertirse en el Rey de los Piratas, Zoro aspira a ser el mejor espadachín del mundo y Nami sueña con dibujar un mapa completo del planeta. Cada uno tiene una motivación que determina su recorrido y su relación con los demás. Introducir parejas dentro de la tripulación también podría modificar una dinámica que funciona esencialmente como una familia formada por personas muy diferentes que han decidido compartir el mismo camino.
Esto no significa que One Piece carezca de historias románticas. Oda ha explorado relaciones sentimentales a través de personajes como Oden y Toki o Kuma y Ginny, pero ha mantenido una separación entre esas tramas y el núcleo principal de los Sombrero de Paja. Y viendo cómo funcionan Luffy y sus compañeros, quizá sea mejor que sigan preocupándose por encontrar el One Piece antes que por averiguar quién está enamorado de quién.
One Piece demostró que respetar el material original podía funcionar
La apuesta terminó dando sus frutos. La adaptación de acción real se convirtió en uno de los éxitos más destacados de Netflix y consiguió algo que parecía especialmente complicado después de experiencias como Death Note y Cowboy Bebop: convencer a buena parte de los seguidores de la obra original.
La primera temporada se estrenó en 2023 y la plataforma acabó ampliando su apuesta por la franquicia, que ya cuenta con una segunda entrega y tiene confirmada una tercera temporada prevista para 2027. El propio Oda había reconocido anteriormente que el proceso de desarrollo fue complicado y que se necesitaron numerosos intentos hasta encontrar unos guiones que capturaran correctamente la personalidad de sus personajes.
Las nuevas declaraciones de Maeda permiten comprender mejor lo que ocurrió detrás de las cámaras y hasta qué punto la participación del creador resultó determinante. Porque adaptar One Piece implica necesariamente hacer cambios: hay situaciones del manga que no pueden trasladarse literalmente a una producción con actores reales. Pero una cosa es adaptar y otra muy diferente eliminar aquello que convierte a la obra en algo especial.
Por suerte para Netflix, Eiichiro Oda estaba allí para recordarles la diferencia. Y esta vez, la plataforma decidió escucharle. Síguenos en Google Discover para no perderte nada de las mejores adaptaciones de animes.
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