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Ray Gunn ya piensa más allá de su estreno y Brad Bird deja abierta la puerta a continuar su nuevo universo

Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.com

Ray Gunn todavía no ha llegado a Netflix y Brad Bird ya se ha encontrado con una de esas preguntas que suelen acompañar a cualquier película con un mundo suficientemente atractivo como para imaginar más historias dentro de él: ¿puede convertirse en una franquicia? La respuesta del director de Los Increíbles, Ratatouille y El gigante de hierro está lejos de ser una confirmación, pero sí deja una puerta bastante interesante abierta para el futuro de esta particular mezcla de ciencia ficción, cine negro y animación protagonizada por Sam Rockwell y Scarlett Johansson.

La película llegará a Netflix el 18 de diciembre después de un desarrollo que se ha prolongado durante más de tres décadas y tras una primera recepción crítica especialmente positiva después de su paso por el BFI London Film Festival. En una entrevista concedida a ScreenRant durante la alfombra roja del AFI Fest, Bird ha explicado que nunca construye una película pensando automáticamente en una continuación, aunque también reconoce que su proceso creativo implica desarrollar el mundo con suficiente profundidad como para que otras historias puedan existir si algún día aparece una buena razón para contarlas.

Ese matiz es especialmente relevante en una película como Ray Gunn, cuyo universo mezcla detectives privados, estrellas multimedia, ciudades futuristas y una estética neo-noir que inevitablemente ha provocado comparaciones con Blade Runner. Bird quiere que la primera aventura funcione por sí misma, pero tampoco parece interesado en cerrar todas las posibilidades antes incluso de comprobar cómo responde el público.

Brad Bird no quiere hacer Ray Gunn pensando en una secuela

La pregunta sobre una posible continuación llegó antes incluso de que Ray Gunn se estrenase oficialmente en Netflix, algo que encaja con una industria cada vez más acostumbrada a convertir cualquier propiedad con potencial en una saga antes de saber si la primera película realmente conecta con los espectadores. Bird, sin embargo, mantiene una filosofía bastante diferente y asegura que prefiere concentrar toda su energía creativa en la película que tiene delante: «No pienso en eso. Prefiero poner todo mi esfuerzo en la película que estamos haciendo y no asumir que todo el mundo va a querer más».

Su explicación continúa con una comparación bastante gráfica que resume perfectamente cómo entiende la relación entre una película y su posible continuación: «Puede que quieran una sola y ya está, como una comida realmente buena. Dicen: Mmm, estaba buena. Ahora pasemos a otra comida».

La postura resulta coherente con la carrera de Bird. A pesar de haber trabajado en algunas de las películas animadas más populares de las últimas décadas, el cineasta nunca ha mostrado demasiado interés en convertir cada éxito en una sucesión automática de entregas. El gigante de hierro continúa siendo una historia independiente, Ratatouille nunca recibió una segunda parte y hasta Los Increíbles 2 tardó más de una década en llegar porque el director no quería regresar simplemente por la existencia de una oportunidad comercial.

Con Ray Gunn parece aplicar exactamente el mismo principio: primero conseguir que la película tenga sentido como obra completa y después, únicamente si aparece una historia suficientemente interesante, plantearse qué puede venir detrás.

El universo de Ray Gunn está construido para poder seguir creciendo

Ray Gunn de Netflix
Ray Gunn de Netflix

Que Bird no diseñe sus películas pensando obsesivamente en secuelas no significa que construya mundos sin espacio alrededor de sus protagonistas. De hecho, el director explicó a ScreenRant que una parte importante de su proceso consiste precisamente en imaginar esos universos con suficiente detalle como para que puedan existir historias más allá de aquello que vemos en pantalla.

Según Bird, intenta desarrollar cada escenario de manera suficientemente profunda para que él mismo o incluso otro cineasta pudiera explorar otros rincones en el futuro. No existe todavía un plan formal para Ray Gunn 2, pero la arquitectura creativa necesaria para ampliar la historia sí está presente.

Eso resulta especialmente atractivo en este caso porque la película parece construida alrededor de un mundo que puede existir independientemente de una única investigación. Sam Rockwell pone voz a Ray Gunn, un detective privado atrapado en un caso relacionado con Venus Nova, una poderosa estrella multimedia interpretada por Scarlett Johansson, dentro de un futuro donde la estética del noir clásico se mezcla con tecnologías y estructuras sociales propias de la ciencia ficción.

Bird lleva décadas desarrollando esta combinación y, precisamente por eso, parece lógico que alrededor del argumento principal exista mucho más material del que finalmente cabe dentro de aproximadamente dos horas de película.

Scarlett Johansson entra en un mundo que recuerda a Blade Runner, pero también al cine negro clásico

Las comparaciones con Blade Runner son probablemente inevitables, aunque reducir Ray Gunn a una versión animada de aquel universo sería quedarse únicamente con una parte de sus influencias. Bird ha construido la película mirando también hacia el cine negro clásico y hacia detectives que existieron mucho antes de que Ridley Scott imaginara replicantes caminando bajo la lluvia de Los Ángeles.

Entre sus referencias aparecen El halcón maltés, El sueño eterno, Chinatown y personajes como Sam Spade o Philip Marlowe, además de una influencia especialmente significativa procedente del mundo del cómic: The Spirit, de Will Eisner.

Bird llegó a trabajar durante años en una posible adaptación de The Spirit antes de que el proyecto siguiera otro camino, y algunas de aquellas ideas terminaron influyendo posteriormente en la creación de Ray Gunn. Esa combinación ayuda a entender por qué el director considera que el personaje podría tener vida más allá de una única película, puesto que muchos de los detectives que inspiraron su creación protagonizaron múltiples historias sin necesidad de construir una continuidad gigantesca alrededor de cada aventura.

El sueño eterno, por ejemplo, forma parte de la larga trayectoria literaria de Philip Marlowe, mientras The Spirit acumula décadas de publicaciones. La posibilidad de que Ray Gunn pueda funcionar de una manera similar —con nuevos casos dentro del mismo universo— parece mucho más natural que imaginar una segunda parte diseñada únicamente para aumentar la escala de la primera.

Ray Gunn llevaba más de 30 años esperando poder convertirse en película

Ray Gunn de Netflix
Ray Gunn de Netflix

Resulta especialmente curioso hablar ya de una posible continuación cuando conseguir que la primera película existiera ha requerido más de tres décadas. Bird comenzó a desarrollar Ray Gunn mucho antes de convertirse en el director reconocido internacionalmente que conocemos hoy, y el proyecto atravesó distintas etapas hasta encontrar finalmente en Netflix la oportunidad de materializarse.

Ese largo proceso también explica por qué el cineasta parece especialmente interesado en que la película tenga una identidad propia y no funcione únicamente como primer capítulo de algo mayor. Después de tantos años intentando llevar ese universo a la pantalla, convertirlo deliberadamente en una historia incompleta pendiente de otra entrega habría sido prácticamente lo contrario de su filosofía.

La primera recepción parece respaldar la apuesta. Tras su presentación en el BFI London Film Festival, Ray Gunn consiguió una respuesta crítica muy positiva, destacándose especialmente su animación, reparto y combinación entre ciencia ficción y cine negro. ScreenRant señalaba además que la película había alcanzado inicialmente un 94 % de aprobación crítica en Rotten Tomatoes, aunque algunas valoraciones también han mencionado sus 119 minutos de duración como uno de los elementos más discutibles.

Todavía queda, naturalmente, la prueba más importante: comprobar cómo responde el público cuando Netflix la estrene globalmente el 18 de diciembre.

Sam Rockwell y Scarlett Johansson encabezan un reparto enorme

Parte del atractivo comercial de Ray Gunn estará también en un reparto vocal que parece más propio de una gran producción de imagen real. Sam Rockwell lidera la historia como el detective protagonista, mientras Scarlett Johansson interpreta a Venus Nova, la celebridad alrededor de la que comienza a desarrollarse el caso que terminará arrastrándolo hacia algo considerablemente más grande.

A ellos se suman Tom Waits, Matt Berry, Bobby Cannavale, Michelle Rodriguez y Alan Tudyk, entre otros nombres, reforzando una producción que lleva mucho tiempo presentándose como uno de los proyectos de animación más personales y ambiciosos de Bird.

La presencia de Johansson resulta especialmente interesante porque la actriz se incorpora a otro gran universo de ciencia ficción después de haber protagonizado Ghost in the Shell, aunque aquí el enfoque parece alejarse de aquella adaptación para abrazar una mezcla mucho más juguetona entre detectives clásicos y futurismo.

Brad Bird tiene antecedentes suficientes para no precipitarse con una continuación

La cautela del director resulta todavía más comprensible repasando su filmografía. Bird ha demostrado repetidamente que no siente ninguna obligación por volver automáticamente a sus historias más populares. Durante años rechazó la idea de continuar Los Increíbles hasta encontrar una dirección que consideró adecuada, mientras ha defendido que títulos como Ratatouille o El gigante de hierro funcionan perfectamente sin necesidad de nuevas entregas.

Ese historial hace que sus palabras sobre Ray Gunn resulten algo más interesantes que la típica respuesta diplomática utilizada cuando un cineasta es preguntado por una secuela. Bird realmente parece dispuesto a dejar una película terminada donde está si considera que no existe una historia mejor que justifique regresar.

Al mismo tiempo, haber construido conscientemente el mundo para que pueda sostener otras aventuras significa que la decisión dependerá más de encontrar una idea adecuada que de una imposibilidad narrativa. Netflix tendrá naturalmente su propia opinión si la película se convierte en uno de los grandes éxitos de diciembre, pero Bird parece decidido a evitar que la lógica de franquicia dicte cómo debe terminar esta primera historia.

Ray Gunn podría tener futuro, pero primero necesita funcionar como una gran película

Quizá sea precisamente esa mentalidad la que termine beneficiando más al futuro de Ray Gunn. En un momento donde muchas producciones utilizan buena parte de su metraje para preparar personajes, spin-offs y secuelas hipotéticas, Brad Bird insiste en que su prioridad continúa siendo entregar una historia capaz de sentirse completa aunque nunca exista otra entrega.

Eso no elimina las posibilidades posteriores. El mundo está diseñado con suficiente amplitud para que Ray Gunn pueda investigar otros casos, para que nuevos personajes recorran otros rincones de ese futuro o incluso para que otro cineasta continúe explorándolo algún día. La diferencia es que Bird no considera ninguna de esas posibilidades una obligación.

Si Ray Gunn consigue trasladar al público la misma impresión que está dejando entre sus primeros críticos, probablemente Netflix quiera volver a conversar sobre este universo después de diciembre. Pero el director parece tener bastante claro el orden correcto de los acontecimientos: primero hacer una película que merezca existir por sí misma y, solo después, descubrir si realmente queda otra historia que merezca ser contada. Ray Gunn se estrenará en Netflix el 18 de diciembre de 2026.

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Después de más de 30 años desarrollando Ray Gunn, Brad Bird tiene muy claro cómo quiere tratar el futuro de este universo si la película conecta con el público. Sigue Cinemascomics en Google Discover.

Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com

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