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Judi Dench ha recordado uno de esos gestos pequeños que terminan diciendo mucho más sobre una persona que cualquier discurso. La actriz británica ha recuperado en sus próximas memorias, Is It Too Late to Make a Run For It?, un momento vivido junto a Robin Williams cuando su marido, Michael Williams, estaba gravemente enfermo de cáncer de pulmón. No fue una gran escena pública ni una anécdota espectacular, sino algo mucho más sencillo: Williams decidió acompañarlos cuando vio que Michael estaba cansado y necesitaba ayuda, pero sin imponerse.
La historia ha sido adelantada por People, y resulta especialmente emotiva porque ofrece una imagen íntima de Robin Williams alejada de la energía desbordante, el humor y la improvisación con los que gran parte del público lo recuerda. Dench explica que aquel momento se quedó con ella durante décadas por la sensibilidad con la que el actor entendió una situación difícil sin convertirla en algo incómodo.
Robin Williams decidió acompañarlos sin convertirlo en un gesto grandilocuente
Dench recuerda que ella y su marido se encontraban alojados en Escocia, en casa del actor y humorista Billy Connolly, cuando coincidieron con Robin Williams. Una noche participaron en una celebración en el bosque con música tradicional escocesa y una hoguera, pero Michael, que estaba muy enfermo en aquel momento, comenzó a quedarse sin fuerzas.
La actriz decidió entonces marcharse con él y ambos emprendieron el camino de regreso por una cuesta bastante pronunciada. Fue en ese momento cuando Robin Williams apareció junto a ellos y se ofreció a ayudar. Según recuerda Judi Dench en sus memorias, Michael respondió que podía arreglárselas solo. Williams no insistió ni intentó convertir la situación en algo dramático. Simplemente contestó: “Creo que iré cubriéndoos de todos modos”.
Dench explica que aquella frase le pareció especialmente bonita precisamente por lo que implicaba. Williams no estaba tratando a Michael como alguien incapaz ni pretendía asumir el control de la situación. Simplemente quería estar allí por si hacía falta: “He pensado muchas veces en aquel momento”, escribe la actriz, recordando “la sensibilidad y la comprensión” de Williams y la forma en que ofreció apoyo “sin imponerse”.
Judi Dench y Robin Williams ya habían trabajado juntos

La relación entre ambos actores no era la de dos desconocidos que simplemente coincidieron aquella noche. Dench y Williams habían trabajado juntos en la adaptación de Hamlet dirigida por Kenneth Branagh en 1996, una de las versiones cinematográficas más ambiciosas de la obra de Shakespeare.
Pocos años después volvieron a coincidir en uno de los momentos más importantes de la carrera de Judi Dench. En 1999, Robin Williams fue quien presentó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto que Dench ganó por interpretar a la reina Isabel I en Shakespeare in Love.
Michael Williams falleció el 11 de enero de 2001, a los 65 años. Judi Dench y él se habían casado en 1971 y compartieron cerca de tres décadas de matrimonio. La actriz ha hablado en numerosas ocasiones sobre el impacto que tuvo su pérdida y sobre cómo esa ausencia continúa formando parte de su vida muchos años después.
Quién fue Robin Williams y por qué sigue siendo una figura tan querida
Para quienes no crecieron viendo sus películas, conviene recordar la dimensión que tuvo Robin Williams en el cine de los años 80, 90 y comienzos de los 2000. Fue uno de los actores más reconocibles y populares de su generación, capaz de pasar de la comedia más física y acelerada a interpretaciones dramáticas completamente distintas sin perder nunca una personalidad muy particular.
Su carrera incluye títulos como Good Morning, Vietnam, El club de los poetas muertos, Hook, Jumanji, Señora Doubtfire, El indomable Will Hunting o El rey pescador. También fue la voz original del Genio en Aladdín, una interpretación que ayudó a cambiar la manera en la que Hollywood utilizaba grandes estrellas dentro del cine de animación.
Williams recibió cuatro nominaciones al Oscar a lo largo de su carrera: tres como actor protagonista por Good Morning, Vietnam, El club de los poetas muertos y El rey pescador, y una como actor de reparto por El indomable Will Hunting. Esta última le permitió ganar finalmente la estatuilla en 1998 por su interpretación del terapeuta Sean Maguire.
Su enorme popularidad estaba muy ligada a su capacidad para improvisar. Williams podía enlazar voces, personajes, imitaciones y asociaciones a una velocidad que hacía que muchas entrevistas y apariciones públicas pareciesen pequeños espectáculos improvisados. Sin embargo, algunos de sus mejores trabajos cinematográficos demostraron también una sensibilidad dramática extraordinaria, especialmente cuando interpretaba personajes marcados por la pérdida, la soledad o la necesidad de conectar con otras personas.
Ese contraste entre su imagen pública y el recuerdo que ahora comparte Judi Dench hace que la anécdota tenga todavía más peso. El hombre asociado a una energía casi inagotable podía entender perfectamente cuándo una situación no necesitaba humor, sino simplemente compañía.
La sensibilidad de Robin Williams fuera de la pantalla

La historia que cuenta Dench no pretende convertirse en una gran revelación sobre Williams. Precisamente funciona porque es todo lo contrario. Nadie estaba mirando, no había cámaras y no existía ninguna razón profesional para que el actor permaneciese allí.
Vio a dos personas atravesando un momento complicado y decidió acompañarlas sin hacer preguntas innecesarias.
Para Dench, esa actitud resumía una parte de Robin Williams que quizá no siempre era visible para el público. Su recuerdo no se centra en una broma memorable ni en una actuación, sino en la capacidad de darse cuenta de que Michael necesitaba apoyo y ofrecérselo de una manera que respetaba completamente su dignidad.
Williams falleció en 2014 a los 63 años, dejando detrás una filmografía que continúa llegando a nuevas generaciones. Sus películas siguen siendo revisadas no solo por su humor, sino por esa capacidad poco habitual para hacer convivir comedia y vulnerabilidad dentro de un mismo personaje.
Judi Dench recupera la historia en sus nuevas memorias
El recuerdo forma parte de Is It Too Late to Make a Run For It?, las nuevas memorias de Judi Dench, escritas junto a Brendan O’Hea y cuya publicación está prevista para el 3 de noviembre de 2026. El libro repasa su extensa carrera, su vida personal y algunos de los encuentros que ha vivido durante más de siete décadas trabajando en teatro, cine y televisión.
Dench también aborda otros episodios mucho más ligeros de su trayectoria, incluyendo su experiencia en Cats, la polémica adaptación cinematográfica del musical de Andrew Lloyd Webber estrenada en 2019. La actriz reconoce que nunca llegó a ver el montaje final y lamenta que tanto talento y buena voluntad acabasen desembocando en una película recibida de forma tan negativa.
Pero entre todas esas historias, la de Robin Williams destaca precisamente por su sencillez. No habla de premios, rodajes o grandes estrenos, sino de una noche en Escocia y de un actor que supo entender cuándo lo más importante era caminar al lado de alguien.
Décadas después, Judi Dench sigue recordando aquel gesto porque Williams no trató de convertirse en protagonista de la situación. Simplemente estuvo allí cuando hacía falta.
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