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Clayface convierte Gotham en algo más que el escenario de la transformación de Matt Hagen. James Watkins ha llenado la película de referencias que atraviesan más de ochenta años de historia de Batman, recuperan elementos fundamentales de Batman: The Animated Series y, en algunos casos, conectan directamente con otros rincones del nuevo DCU como Lanterns. Algunas están colocadas a plena vista, mientras otras son tan rebuscadas que obligan a regresar hasta cómics publicados durante los años 40 para entender por qué determinados nombres aparecen en pantalla.
Aviso: a partir de aquí encontrarás spoilers importantes de Clayface.
DC ha repasado oficialmente muchas de las referencias introducidas en la película, y el resultado demuestra hasta qué punto Watkins y su equipo hicieron los deberes antes de construir esta versión de Matt Hagen. No estamos simplemente ante nombres conocidos colocados al fondo de un plano para provocar una reacción rápida entre los aficionados, porque buena parte de estos detalles ayudan a explicar de dónde procede el personaje, enriquecen Gotham y hacen que el nuevo DCU empiece a sentirse como un mundo compartido incluso cuando sus héroes no necesitan aparecer constantemente juntos.
El Clayface del DCU debe muchísimo a Batman: The Animated Series

Matt Hagen apareció originalmente en Detective Comics #298, publicado en 1961, aunque la película se aleja considerablemente de aquella primera versión para acercarse a una interpretación que muchos espectadores reconocerán inmediatamente por Batman: The Animated Series. En concreto, la influencia procede de Feat of Clay, el recordado doble episodio de la serie animada que terminó definiendo para varias generaciones quién era Clayface y qué podía llegar a representar visualmente.
El Hagen de los cómics originales no era actor, mientras que la película sí adopta esa profesión y combina elementos de aquella versión animada con características asociadas a Basil Karlo, el primer personaje que utilizó el nombre de Clayface. También procede de Feat of Clay la idea de que Matt termine convertido en la criatura después de intentar reparar las consecuencias de una desfiguración que ha destrozado su carrera y su propia percepción de sí mismo.
La conexión aparece prácticamente desde los primeros minutos, cuando Matt entra en los estudios Imperial Pictures, exactamente el mismo nombre utilizado para el estudio cinematográfico relacionado con Hagen en la serie animada. Más que un guiño nostálgico colocado para quienes recuerdan aquellos episodios, la referencia deja bastante clara la filosofía seguida por esta adaptación: tomar elementos de distintas encarnaciones de Clayface para construir una versión nueva que no necesite reproducir exactamente ninguna de ellas.
Resulta particularmente apropiado para un personaje cuya identidad lleva décadas cambiando tanto dentro de los propios cómics como fuera de ellos. Clayface puede modificar su origen, su profesión o determinados acontecimientos de su transformación, pero entiende perfectamente qué componentes han terminado formando parte de la imagen colectiva del villano.
Coast City y Ferris Air conectan Clayface directamente con Lanterns

Una de las conexiones más interesantes con el resto del DCU aparece incluso antes de que Gotham se convierta en el centro de la historia. Las primeras escenas transcurren en Coast City, una localización tradicionalmente asociada a Hal Jordan y que también forma parte del universo presentado en Lanterns. La película no necesita colocar a Green Lantern en pantalla para establecer esa relación, porque utiliza la geografía y las empresas de este mundo para crear continuidad entre producciones.
Cuando Matt abandona Coast City y regresa a Gotham, lo hace además en un avión perteneciente a Ferris Air, compañía aeronáutica introducida originalmente en Showcase #22, un número especialmente importante dentro de la historia de DC porque también marcó la primera aparición de Hal Jordan.
Ferris Air está estrechamente vinculada a Carol Ferris, personaje fundamental dentro de la mitología de Green Lantern y conocida en los cómics por su identidad como Star Sapphire. La presencia de la compañía adquiere todavía más sentido porque esta versión del personaje también forma parte de Lanterns, convirtiendo un simple vuelo comercial en otro pequeño hilo entre ambas producciones.
Nada de esto significa que Clayface vaya a enfrentarse próximamente a Green Lantern ni que la aparición de una empresa conocida tenga que desembocar inevitablemente en un crossover. Precisamente ahí reside uno de los aspectos más interesantes de estas referencias: el DCU empieza a transmitir la sensación de que todos sus personajes existen dentro del mismo mundo sin necesidad de colocar un cameo reconocible en cada película.
Gotham esconde referencias que llegan hasta un cómic de Batman de 1941

Una vez que la historia llega plenamente a Gotham, el número de referencias aumenta considerablemente. Matt explica al mafioso Markos Szabo que creció en The Narrows, el deteriorado barrio de la ciudad que muchos espectadores relacionarán inmediatamente con Batman Begins, aunque el recorrido histórico de la película va bastante más lejos que las adaptaciones cinematográficas recientes.
La comisaría donde Szabo es interrogado lleva el número 298, una elección difícil de considerar accidental porque Detective Comics #298 fue precisamente el cómic donde apareció por primera vez Matt Hagen. Cuando el protagonista necesita tratamiento médico, termina además en Gotham General Hospital, institución introducida en Batman #65 en 1951 y posteriormente reutilizada en múltiples historias de la ciudad.
Después de sus operaciones, Matt se recupera en Pinkney Tower, un nombre que funciona como homenaje a Cyrus Pinkney, el arquitecto ficticio al que determinadas historias atribuyeron parte de la particular apariencia de Gotham. Pinkney apareció en Batman: Legends of the Dark Knight #27, donde su historia ayudaba incluso a justificar la abundancia de gárgolas y elementos góticos repartidos por los edificios de la ciudad.
El nivel de detalle llega a extremos todavía más curiosos dentro del propio GCPD. Durante una escena puede verse un cartel de búsqueda dedicado a Jimmy McCoy, un mafioso cuya carrera editorial fue particularmente breve porque únicamente apareció en Batman #4, publicado en 1941. La propia DC reconoce que esta referencia podría ser una coincidencia, aunque rodeada de tantos homenajes deliberados resulta difícil no imaginar a alguien del equipo artístico rebuscando deliberadamente entre décadas de publicaciones.
También encontramos a Matt vistiendo una camiseta de los Gotham Goliaths, equipo deportivo introducido en Detective Comics #392, y visitando el Moldoff Building, cuyo nombre homenajea a Sheldon Moldoff. El dibujante tuvo una relación especialmente importante con Batman y fue precisamente quien ilustró la primera aparición de Matt Hagen, además de participar en historias relacionadas con personajes como Mr. Freeze, Scarecrow o Batwoman.
Por separado son detalles diminutos; juntos consiguen que Gotham deje de parecer un decorado levantado únicamente para esta película y empiece a sentirse como una ciudad con décadas de historia, nombres propios, instituciones y rincones que existían mucho antes de que Matt Hagen iniciara su pesadilla.
The Killing Joke, No Man’s Land y The Batman aparecen donde menos lo esperas

Una emisión televisiva dedicada a presentar los nominados de unos premios permite introducir algunas de las referencias más ingeniosas de la película sin necesidad de alterar la historia principal. Entre las producciones mencionadas aparece No Man’s Land, nombre que cualquier lector veterano asociará inmediatamente con una de las grandes sagas de Batman, aquella donde Gotham termina aislada del resto del país después de sufrir una catástrofe devastadora.
Otro de los títulos es One Bad Day, expresión inevitablemente vinculada a The Killing Joke y a la famosa teoría del Joker sobre cómo un único día terrible puede cambiar completamente a una persona. La propia DC reutilizó posteriormente el concepto para una colección de especiales dedicados a diferentes villanos de Batman, y Clayface tuvo precisamente su propia entrega realizada por Collin Kelly, Jackson Lanzing y Xermánico. Los tres autores reciben reconocimiento dentro de los créditos de la película.
También aparece una producción ficticia titulada Before the Flood, que DC plantea como una posible referencia tanto a la inundación sufrida por Gotham durante Zero Year, la etapa de Scott Snyder y Greg Capullo, como al desastre que vimos en el tramo final de The Batman de Matt Reeves.
En este punto conviene separar homenaje y continuidad. Ninguno de estos títulos confirma que aquellas historias hayan sucedido exactamente de la misma manera dentro del DCU, pero sí muestran hasta qué punto el imaginario histórico de Batman se ha utilizado para construir incluso la cultura popular que existe dentro de esta versión de Gotham.
Black Mask, Jitters y Big Belly Burger amplían silenciosamente el nuevo DCU

Uno de los detalles con mayor capacidad para generar teorías aparece durante el tramo final, cuando la doctora Caitlyn Corr camina por las calles de Gotham y puede verse un cartel perteneciente a Sionis Industries. El apellido remite inmediatamente a Roman Sionis, más conocido como Black Mask, uno de los grandes criminales de Batman, mientras que la empresa apareció originalmente en Batman #386.
La película no confirma que Roman Sionis vaya a convertirse próximamente en Black Mask dentro del DCU y sería precipitado utilizar el cartel como prueba de una futura aparición. Lo que sí establece es que el apellido Sionis ya existe dentro del paisaje empresarial de esta Gotham, dejando disponible una pieza que DC podría recuperar más adelante sin necesidad de introducirla desde cero.
En la misma secuencia aparece un ejemplar del Gotham Gazette, periódico ficticio presente en los cómics desde Batman #4 en 1941, mientras su contraportada incluye publicidad de Big Belly Burger, la conocida cadena de comida rápida del universo DC que ya había aparecido en producciones como Superman y Peacemaker.
Algo similar ocurre con Jitters Coffee, marca introducida en The Flash #1 de 2010 y popularizada posteriormente gracias a su presencia recurrente en la serie televisiva The Flash. Dentro del nuevo DCU, Jitters ya había dejado pistas en Superman y Peacemaker, por lo que encontrarla nuevamente en Clayface refuerza una estrategia muy sencilla pero tremendamente efectiva: utilizar elementos cotidianos para recordar que todas estas historias comparten universo.
También encontramos referencias a Amusement Mile, la conocida zona de Gotham dominada por un parque de atracciones decadente cuya existencia se remonta a Batman #569. Caitlyn pasa junto a carteles que señalan el lugar cuando abandona el apartamento de Matt, otro pequeño detalle fácil de perder durante un primer visionado pero que contribuye a definir geográficamente la ciudad.
Estos guiños funcionan precisamente porque no necesitan detener la película. Sionis Industries, Big Belly Burger, Jitters o Amusement Mile existen simplemente como parte del escenario, igual que una empresa, una cafetería o un barrio reconocible existirían dentro de cualquier ciudad real.
La transformación final recupera al Clayface que varias generaciones tienen en la cabeza

Entre todos esos nombres escondidos, carteles y edificios existe una referencia imposible de reducir a simple decoración. Durante el acto final, Matt termina adoptando la forma de una gigantesca criatura de arcilla cuyo diseño recupera directamente algunos de los elementos visuales más reconocibles asociados a Clayface.
La cabeza curvada, prácticamente integrada dentro del torso y sin un cuello claramente definido, vuelve a conectar la película con Batman: The Animated Series y particularmente con Feat of Clay. La referencia adquiere aquí una dimensión diferente porque ya no hablamos de algo escondido en una esquina del escenario, sino de recuperar la silueta que terminó definiendo al personaje para millones de espectadores.
La película puede reconstruir la historia de Matt Hagen, modificar determinadas partes de su origen y utilizar el terror corporal para llevar su transformación hacia lugares diferentes, pero entiende que existe una imagen concreta que muchos aficionados esperan encontrar cuando Clayface deja definitivamente de parecer humano. Esa combinación entre reinterpretación y reconocimiento probablemente sea una de las razones por las que la versión funciona tan bien dentro de una Gotham nueva sin parecer desconectada de todo lo que existió antes.
Precisamente ahí está la principal virtud de todos estos easter eggs. Ninguno es imprescindible para comprender la historia y la película no exige conocer ochenta años de cómics para seguir la tragedia de Matt Hagen. Quien llegue buscando una historia de terror corporal puede quedarse únicamente con su transformación y su pesadilla, mientras quien lleve décadas siguiendo a Batman encontrará una Gotham construida sobre pequeños detalles que conectan cómics, animación y distintas producciones del nuevo DCU.
Entre Coast City, Ferris Air, Sionis Industries, Jitters, Pinkney Tower y hasta un mafioso olvidado desde 1941, probablemente haga falta un segundo visionado para encontrarlos todos. Si quieres seguir descubriendo las conexiones, secretos y próximos movimientos del universo de DC, puedes seguir Cinemascomics en Google Discover.
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