El brutal ataque transfóbico cometido por un grupo de entre 50 y 60 jóvenes en los Bosques de Palermo desató una profunda ola de indignación en el ambiente, sumándose al fuerte repudio de figuras como Lali Espósito, Tini Stoessel y Maria Becerra.
En medio de este clima de extrema tensión, Lizy Tagliani compartió un desgarrador descargo en sus redes sociales para visibilizar la vulnerabilidad de las personas trans y la violencia histórica a la que se enfrentan.
«Vivir es un derecho, cada uno vive como puede, quiere o lo dejan», escribió Lizy Tagliani en el inicio de la reflexión.
La conductora ilustró su publicación con un recuerdo de su paso por el Bailando, donde se la ve tendida en la pista mientras de fondo se lee la frase «Si me querés, quereme trans«.
Con esa potente imagen como apertura, Lizy escribió: «Vivir es un derecho, cada uno vive como puede, quiere o lo dejan», para luego reflexionar sobre los constantes peligros que debió sortear durante su juventud.
«Allá por el 86 sabía escapar de las piedras y los golpes, aprendí a anular los gritos e insultos», relató sobre su experiencia tratando de sobrevivir como consecuencia de vivir su identidad.
Al repasar su historia personal, la artista rememoró los difíciles momentos de su adolescencia y juventud en la provincia de Buenos Aires: «Allá por el 86 sabía escapar de las piedras y los golpes, aprendí a anular los gritos e insultos. Sabía en qué galería de Adrogué meterme para que no me encontrarán las patotas».
A su vez, agregó que debió aprender «como contestar y como escabullirme del peligro constante que generaba ser yo».
Lizy recordó el peso con el que vivió muchos años de su vida por su decisión de vivir siendo quien era: la culpa.
En un tramo sumamente crudo de su mensaje, la comediante enumeró las distintas situaciones injustas que la hicieron cargar con un peso indebido a lo largo de los años: la culpa.
«Ya me había sentido culpable antes. A los 5 años, porque según mi abusador lo desperté de su siesta tocándolo. A los 12, porque avergonzaba a algunos padres de amiguitos por ser muy maricon. A los 15, por no haber nacido mujer y festejar mis 15. A los 18, por no tener un novio que me lleve de la mano a tomar un helado», detalló sobre cada etapa de su vida.
«¿Culpable? ¿Por qué? ¿Por vivir? Por sobrevivir, por intentar ser feliz a mi manera […] Ahora soy plena, pero toda esa culpa se te hace callo», reconoció.
A esa lista de marcas dolorosas sumó un grave episodio vinculado a su salud: «A los 24 me sentí culpable de que una mala praxis me pudrió las tetas y casi me lleva a la muerte». Tras repasar cada uno de esos durísimos episodios, cuestionó con dolor el origen de tanta exigencia y autoculpa impuesta por la sociedad: «¿Culpable? ¿Por qué? ¿Por vivir? Por sobrevivir, por intentar ser feliz a mi manera».
Pese a que aseguró haber encontrado su lugar y alcanzar la plenitud en su presente, advirtió que las agresiones del pasado dejan marcas imborrables. «Poco a poco fui logrando encontrar mi lugar. Siempre tuve momentos de felicidad que anestesiaban y calmaban las heridas. Ahora soy plena, pero toda esa culpa se te hace callo«, reveló.
«No puede ser un juego atrapar vidas y hacer con ellas lo que te dé la gana», reclamó en referencia directa al ataque en Palermo.
En esa línea, se refirió directamente al ataque transfóbico hacia las mujeres trans que ejercían el trabajo sexual en Palermo, como consecuencia de la precarización a la que son sometidas por su identidad.
«Me sorprende que aún hoy siga cargándose a personas que tratan de respirar como pueden antes que alguien decida que tu vida no vale nada. No puede ser un juego atrapar vidas y hacer con ellas lo que te dé la gana«, sentenció.
Para cerrar su profunda reflexión frente al accionar de los agresores, Tagliani exigió el cese definitivo de las agresiones sistémicas y concluyó con dos contundentes consignas: «Basta de violencia. Basta de hacernos culpables».




