En Argentina, el mate nos acompaña a toda hora: para arrancar el día, trabajar, estudiar o compartir una charla. Sin embargo, para muchas personas, la pausa del mate suele venir acompañada de un síntoma muy molesto: la acidez, el reflujo o la pesadez estomacal. Esto puede ser muy notorio con los primeros mates de la mañana, esos que usamos para «despertarnos».
Aunque tendemos a culpar únicamente a la marca de la yerba, especialistas en gastroenterología señalan que la forma en que preparamos y cebamos la infusión juega un rol determinante. Corregir algunos hábitos tan comunes como erróneos permite seguir disfrutando del mate y de sus beneficios saludables ( cafeína sostenida y antioxidantes) sin lastimar el estómago.

1. El error del mate gigante (Estilo «camionero» o «imperial»)
La moda de los mates de calabaza con boca ancha y gran capacidad hace que usemos entre 50 y 80 gramos de yerba por cebada. El médico aconseja volver a la vieja costumbre del mate más pequeño, que va incorporando la infusión progresivamente.
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Por qué genera acidez: Al haber tanta cantidad de yerba en contacto con el agua, las primeras cebadas extraen una dosis masiva de taninos, acidez y compuestos amargos que impactan directo en la mucosa gástrica, lo que equivale por ejemplo a dos o tres cafés fuertes.
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El consejo médico: Volver a recipientes más pequeños ( como la famosa «jarrita» de 100 a 150 ml). Usar la mitad de yerba suaviza el impacto digestivo y evita las sobrecargas de cafeína y acidez.

2. Cebar el mate y » rezarle»
Dejar la cebada estacionada varios minutos sobre la mesa mientras conversamos o trabajamos es uno de los fallos más habituales. Tampoco es conveniente » rezarle» ( esperar para tomarlo una vez cebado).
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Por qué genera acidez: Cuando el agua se queda reposando sobre la yerba, sigue macerando y concentrando al máximo los componentes más irritantes. La cebada se vuelve extremadamente amarga y pesada para la digestión.
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El consejo médico: Cebar 2 o 3 mates seguidos cuando empezamos y tomarlos uno tras otro hasta vaciar el fondo de agua. Esto equilibra la infusión y a la vez nos da un » shot» estimulante. Mantener la yerba húmeda pero sin agua estancada garantiza una extracción progresiva y mucho más amigable con el aparato digestivo.

3. El agua a temperaturas extremas
El agua hirviendo (o a más de 80 °C) no solo quema la yerba y le quita sabor, sino que acelera la liberación de taninos y puede irritar térmicamente la mucosa del esófago y del estómago. De hecho, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago.
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La solución: Cebar con agua entre 70 °C y 78 °C. Además, es fundamental hacer una humectación previa: verter un chorrito de agua tibia o a temperatura ambiente antes del primer mate para que la yerba absorba humedad gradualmente sin sufrir un shock térmico.
Un tip extra para los fanáticos del mate en ayunas
Si no querés resignar el mate en ayunas, los médicos recomiendan tomar un gran vaso de agua sola al levantarse antes de arrancar con la primera cebada. Esto diluye los jugos gástricos de la noche y prepara las paredes del estómago para recibir la infusión.




