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DC tiene una nueva etapa por delante y parece que no todos sus superhéroes reciben el mismo cariño. Tras el cambio de propietarios de Warner Bros. Discovery, la nueva presentación corporativa de James Gunn celebra sus éxitos al frente del Universo DC, pero hay una ausencia bastante llamativa: Supergirl no aparece por ninguna parte.
La información, publicada por The Direct, llega después de que Skydance completase la adquisición de Warner Bros. Discovery el pasado 6 de octubre. Los nuevos responsables han comenzado a presentar a sus principales ejecutivos y, como era de esperar, James Gunn y Peter Safran ocupan un lugar destacado. Lo curioso es cómo han decidido contar su trayectoria reciente.
Supergirl desaparece del escaparate de James Gunn

En el perfil corporativo de James Gunn aparecen Superman, Peacemaker, Creature Commandos y Lanterns. También se mencionan proyectos como Man of Tomorrow y Clayface, que todavía tienen recorrido por delante. ¿Y Supergirl? Ni rastro.
La omisión resulta especialmente extraña porque Kara Zor-El no es precisamente un personaje secundario dentro de los planes originales de Gunn. El propio cineasta la introdujo en Superman (2025), preparando el terreno para su primera aventura en solitario dentro del nuevo DCU.
Además, estamos hablando de la segunda película cinematográfica de este universo compartido. No de una producción heredada del antiguo régimen de DC ni de un experimento ajeno a sus responsables actuales.
Eso sí, conviene señalar un detalle importante: Skydance no ha explicado públicamente por qué Supergirl no figura en esa presentación. Puede interpretarse como un intento de destacar únicamente los proyectos más favorables para la imagen de la compañía, pero todavía no existe una confirmación oficial de que quieran distanciarse del personaje. Lo que sí conocemos es el enorme problema económico que dejó la película.
Supergirl pasó de ser una gran promesa a un dolor de cabeza
Cuando James Gunn anunció que adaptaría Supergirl: Woman of Tomorrow, muchos lectores de DC Comics encontraron motivos para entusiasmarse. La historia original de Tom King, con los espectaculares dibujos de Bilquis Evely, había demostrado que Kara Zor-El podía protagonizar algo mucho más interesante que una simple versión femenina de Superman.
El cómic presenta a una Supergirl marcada por la destrucción de Krypton, muy diferente de su primo Kal-El. Mientras Clark creció rodeado del cariño de una familia terrestre, Kara tuvo que contemplar durante años cómo desaparecía todo lo que conocía. Esa diferencia es fundamental para comprender al personaje. Superman representa la esperanza de alguien que ha encontrado un hogar; Supergirl carga con el dolor de haber perdido el suyo.
La adaptación cinematográfica dirigida por Craig Gillespie y escrita por Ana Nogueira tenía una base extraordinaria para explorar esa personalidad. Milly Alcock, además, aportaba una energía distinta a la habitual en las producciones de superhéroes. Pero una buena premisa no garantiza que el público compre una entrada.

La película terminó recaudando aproximadamente 126,5 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto de producción de unos 170 millones. Y esa inversión ni siquiera incluye todos los gastos de promoción y distribución. Para ponerlo en perspectiva, Superman había superado los 618 millones de dólares en 2025. La diferencia entre ambos estrenos evidenció hasta qué punto el nuevo Universo DC todavía dependía del atractivo comercial de sus personajes más conocidos.
El contraste es especialmente doloroso porque Supergirl debía demostrar que James Gunn podía construir una franquicia capaz de funcionar más allá del Hombre de Acero.
James Gunn conserva el mando, pero DC necesita más éxitos
Aquí aparece la parte verdaderamente interesante de esta historia. La llegada de nuevos propietarios no ha supuesto, por ahora, la salida de James Gunn y Peter Safran. Ambos continúan al frente de DC Studios, una señal de que la compañía sigue confiando en la dirección creativa que han establecido.
Sin embargo, una cosa es confiar en un cineasta y otra muy distinta aceptar indefinidamente películas que no recuperan su inversión. Supergirl ha demostrado que el entusiasmo por un personaje dentro de las comunidades de lectores no siempre se traduce en una gran recaudación cinematográfica. Y eso coloca a DC ante un dilema bastante conocido.
¿Debe apostar por propuestas diferentes, incluso cuando representan un riesgo económico, o concentrar sus recursos en Batman, Superman y Wonder Woman? James Gunn ha defendido desde el principio un universo donde personajes menos populares puedan compartir protagonismo con los grandes iconos de la editorial. Creature Commandos, Peacemaker y la propia Supergirl encajan en esa filosofía.
Renunciar a ella después de un tropiezo supondría perder una de las características que distinguían a este nuevo DCU de anteriores intentos de construir una franquicia compartida.
El futuro de Supergirl en DC todavía no está decidido
La gran incógnita es qué ocurrirá con la Kara Zor-El de Milly Alcock. No hay ningún anuncio oficial sobre la cancelación del personaje ni motivos suficientes para asegurar que DC haya decidido eliminarla de futuras películas. Que una producción no aparezca en una biografía corporativa tampoco significa que haya desaparecido de los planes creativos del estudio.
De hecho, una de las ventajas de construir un universo compartido es que los personajes pueden continuar sus historias en proyectos que no llevan su nombre en el título.
Supergirl todavía tiene conexiones importantes con Superman y un enorme potencial dentro de la mitología kryptoniana. Su relación con Kal-El, su visión mucho más amarga de la destrucción de Krypton y su personalidad rebelde ofrecen posibilidades que van bastante más allá de una secuela convencional.
Además, los lectores saben que Kara no necesita comportarse como su primo para resultar interesante. Precisamente cuando los autores aprovechan sus diferencias es cuando aparecen algunas de sus mejores historias. La cuestión es si los responsables de DC estarán dispuestos a darle otra oportunidad después de semejante resultado comercial.
Por ahora, los nuevos propietarios parecen más interesados en recordar los triunfos de James Gunn que en hablar de su mayor tropiezo cinematográfico. Una estrategia comprensible desde el punto de vista empresarial, aunque bastante poco alentadora para quienes esperaban ver crecer a Supergirl dentro del DCU. Porque Kara Zor-El ha sobrevivido a la destrucción de Krypton, a enemigos cósmicos y a algunas de las etapas editoriales más complicadas de DC Comics. Sería una ironía que su mayor adversario terminase siendo una hoja de cálculo.
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