La historia de Las Trillizas de Oro comenzó con una sorpresa médica en una época donde las ecografías no existían. Su madre tenía apenas 20 años cuando quedó embarazada en 1960 y, hasta los siete meses de gestación, no se enteró que esperaba trillizas.

«Hasta los siete meses mamá no sabía; sentía una revolución en la panza que no era normal», recordaron entre las tres durante la charla. Ante la duda, una visita al médico y una radiografía revelaron la inédita noticia: «Vieron tres cabezas. Mamá fue sola con mi abuela y cuando volvió le quiso decir a papá: ‘Mirá Pichi, no son dos… ¡son tres!’.». La respuesta del padre, empleado bancario al igual que su esposa, fue entre el impacto y la preocupación económica: «Dijo ‘¡qué año de mierda!’… ¡habrá pensado en el presupuesto!».
El nacimiento también dejó una particularidad biológica que las hermanas explicaron entre risas en una mano a mano imperdible en Todo pasa (Urbana Play), conducido por Matías Martin
«Laura nació aparte, en una bolsa con su propia placenta. Eugenia y yo nacimos en la misma bolsa», detalló María Emilia. Por esa razón, biológicamente Eugenia y Emilia son gemelas, mientras que Laura es la melliza del grupo.
Esta particularidad genera hasta el día de hoy un divertido debate sobre la verdadera primogénita:
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María Emilia: «Ante la ley yo soy la mayor, porque fui la primera que nací».
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María Laura: «Según la medicina, yo soy la mayor porque fui la primera que se engendró y dio lugar a ellas».

Durante la infancia en Parque Chacabuco, sus propios padres recurrían a la geometría para diferenciarlas cuando tenían poco pelo: «Yo tenía la cara más ovalada, Eugenia la cara cuadrada y Emilia redonda», rememoró María Laura.
«Escuchábamos Supertramp y Génesis… ¡no nos gustaba nada de Julio Iglesias!»
A los 17 años, las hermanas recibieron la propuesta de sumarse como coristas de Julio Iglesias, quien en ese momento tenía 36 años y era una figura internacional masiva. Sin embargo, la reacción inicial estuvo lejos del entusiasmo:
«¡Nos queríamos matar! No nos gustaba Julio Iglesias, ni lo que cantaba, ni cómo era», confesó rotundamente una de las trillizas. «En esa época nosotras escuchábamos Supertramp, Génesis, Serrat o Perales. Lo de Julio era muy comercial, para nosotras era grasa. En nuestra época se escuchaba música americana o brasilera, no tanto lo español».

Su incorporación al show de Iglesias ocurrió de manera fortuita gracias a la película El tío Disparate, que protagonizaron junto a Carlitos Balá. Palito Ortega le mostró el film a Julio durante un vuelo privado de Venezuela a Buenos Aires. Sorprendido, el español le dijo a Palito: «Quiero a estas chicas». Las gestiones del periodista Juan Alberto Mateyco hicieron el resto, y en pocas semanas ya estaban de gira en Mérida, Venezuela.
Sobre los mitos alrededor del perfil de sex symbol de Julio Iglesias y los rumores de fanáticos haciendo fila fuera de sus habitaciones, confirmaron el folklore de la época pero aclararon su posición:
«Las mujeres se le tiraban encima… Las atendía como si fuera un médico, una por una. Las que no elegía se iban con los músicos», bromearon en el estudio. No obstante, remarcaron el trato que tuvo con ellas: «Mientras estuvimos con él, Julio fue un caballero y nuestro compinche. Todo lo demás era la fantasía que se hacía la gente porque no había redes sociales».
Incluso revelaron que fue en ese entorno donde nació un romance real: «Emilia se puso de novia con el hermano del representante de Julio, que tenía nuestra edad y era mucho más fachero que él», recordaron entre risas.

Tres personalidades marcadas en primera persona
Aunque en el escenario funcionaban como un bloque idéntico, cada una dejó en evidencia sus rasgos distintivos:
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María Emilia (La más alegre y enamoradiza): «Yo soy la que tengo más humor. Me levanto a la mañana y empiezo a hablar». Sus hermanas añadieron que de joven «se enamoraba de todos» y que hoy es «la única que se emborracha un poquito o toma en una fiesta».
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María Eugenia (La más reservada): Sus hermanas la definen como la de carácter más tranquilo. Fue la primera del grupo en ponerse de novia y la primera en casarse.
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María Laura (La más mandada): «Si se me pincha una rueda en el camino, yo me bajo, paro autos… soy un poco más atrevida». Además, sus hermanas revelaron un secreto escolar: «Nos copiábamos de Laura porque era la que estudiaba».
Hoy, alejadas de las grandes giras internacionales pero tan unidas como en 1960, conducen El libro mágico, un proyecto digital orientado a los más chicos donde sus avatares animados, bautizados Trixy Pop, cobran vida mediante inteligencia artificial




