Cuando dan ganas de comer algo casero, rico y esponjoso, pero no hay huevos en la heladera o no querés gastar de más, esta torta de mandarina es la salvación absoluta que merece entrar ya a tu cuaderno de recetas.
Hay distintas versiones, porque ya es un básico de la repostería casera, pero esta es sin dudas la mejor: Se prepara en cuestión de minutos usando simplemente una licuadora o minipimer y tomando una taza común de cocina como única unidad de medida.

Al usar la mandarina entera (con cáscara y todo), el bizcochuelo tiene un aroma cítrico alucinante, un color dorado que sorprende y una humedad natural que dura por días.
Ingredientes (Usar siempre la misma taza como medida, de unos 200 a 250 cc)
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2 mandarinas medianas (bien lavadas, sin semillas)
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1/2 taza de aceite de girasol o maíz
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1 taza de azúcar
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1 taza de agua tibia
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2 tazas de harina leudante (o harina común 0000 + 1 cucharada sopera de polvo de hornear)
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1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)

Paso a paso
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Alistar las mandarinas: Lavar muy bien las mandarinas. Cortar una de ellas con cáscara en cuartos y retirarle todas las semillas y el cabo blanco central. A la otra mandarina, pelarla y usar solo la pulpa sin semillas.
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Licuar los líquidos: Colocar en el vaso de la licuadora o de la minipimer las mandarinas en trozos, la taza de agua tibia, la media taza de aceite, la taza de azúcar y la esencia de vainilla. Licuar a velocidad máxima durante 1 o 2 minutos hasta obtener una mezcla líquida, homogénea y sin pedazos grandes de cáscara.
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Integrar los secos: Volcar la preparación líquida en un bol amplio. Incorporar la harina leudante (previamente tamizada) en dos tandas, integrando con un batidor de mano o espátula con movimientos suaves hasta que no queden grumos.
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Horneado: Volcar la mezcla en un molde de bizcochuelo, budinera grande o savarin (de unos 22 a 24 cm) previamente enharinado y enmantecado (o aceitado). Para darle una cubierta azucarada, espolvorearla con azúcar.
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Cocción: Llevar a horno medio precalentado a 180 °C durante 35 a 40 minutos. Para saber si está lista, pinchar el centro con un palillo o cuchillo: debe salir limpio y seco.
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Desmolde: Dejar entibiar unos 10 minutos antes de desmoldar. Si no le pusiste el azúcarado, podés espolvorear azúcar impalpable por encima o hacer un glasé rápido con azúcar impalpable y unas gotitas de jugo de mandarina.

Tips para que salga impecable
Medí los ingredientes en este orden: Primero la harina y la pasas a un bowl. Luego los líquidos. ¡Ganas tiempo! Y además:
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Cero amargor: El secreto para que la cáscara no aporte amargor está en quitar minuciosamente todas las semillas y la parte blanca rígida del centro de la fruta antes de licuar.
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Textura esponjosa sin huevo: El agua tibia ayuda a activar la harina y junto con el aceite logran la emulsión perfecta para que la miga quede súper blanda y elástica.
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Si dudas de tu horno: poné el molde de torta o budín sobre una pizzera, para que el calor llegue más parejo.
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Variante con otras frutas: Si no tenés mandarinas, podés aplicar exactamente la misma fórmula usando 1 naranja entera o 1 limón chico, siempre sin hollejos ni semillas.




