La avena se convirtió en la gran aliada de los desayunos modernos. Es económica, aporta fibra de buena calidad, brinda saciedad prolongada y combina a la perfección con la dulzura natural de las frutas de temporada. Lo que pocos saben es que con avena podemos preparar con anticipación los desayunos de toda la semana.
Estas son 5 ideas imbatibles divididas en dos técnicas: las frías «trasnochadas» (que se preparan de noche en 2 minutos) y las horneadas calentitas (ideales para cuando tenés unos minutos más o querés dejar porciones listas para la semana).

OPCIONES TRASNOCHADAS
Se preparan en un frasco la noche anterior, se dejan en la heladera y a la mañana están listas para comer.
1. Avena trasnochada de frutillas y yogur
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Ingredientes: 4 cdas. de avena enrollada, 100 ml de leche (o bebida de almendras/soja), 2 cdas. de yogur natural o de vainilla, 1 cdita. de semillas de chía y 4 frutillas frescas picadas.
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Preparación: En un frasco de vidrio, mezclar la avena con la chía, la leche y el yogur. Mezclar bien, colocar las frutillas picadas por arriba, tapar y refrigerar durante toda la noche. A la mañana, la chía y la avena habrán absorbido el líquido creando una textura súper cremosa.
2. Avena trasnochada tropical de banana y coco
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Ingredientes: 4 cdas. de avena, 120 ml de leche de coco (o leche común con un toque de coco rallado), 1/2 banana pisada, 1 cdita. de miel y un puñadito de frutos secos.
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Preparación: Pisar la media banana en la base del frasco. Sumar la avena, la miel y la leche. Integrar bien con una cuchara y dejar descansar en la heladera. Al momento de consumir, decorar con la otra mitad de la banana en rodajas y unas escamas de coco o nueces picadas.
3. Avena trasnochada «estilo tarta de manzana»
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Ingredientes: 4 cdas. de avena, 100 ml de agua o leche, 1/2 manzana rallada (o en cubitos chicos), 1 cdita. de canela en polvo y 1 cdita. de pasas de uva.
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Preparación: Rallar la manzana y mezclarla en el frasco junto con la avena, la canela, las pasas y el líquido elegido. La pectina de la manzana junto con la avena dejará un resultado fresco, húmedo y naturalmente dulce sin necesidad de agregar azúcar refinada.

OPCIONES HORNEADAS
Ideales para comer tibias o cocinar en cantidad el fin de semana.
4. Pastelito de avena y arándanos al microondas o micro-horno
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Ingredientes: 1/2 taza de avena (puede ser procesada como harina), 1/2 banana bien madura pisada, 1 huevo (o 3 cdas. de leche), 1/2 cdita. de polvo de hornear, un chorrito de vainilla y un puñado de arándanos (frescos o congelados).
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Preparación: En una taza o cazuela apta para horno/microondas, pisar la banana y mezclarla con el huevo, la avena, el polvo de hornear y la vainilla. Sumar los arándanos integrándolos suavemente. Cocinar 2 minutos en microondas a máxima potencia o 15 minutos en horno precalentado a 180 °C hasta que infle como un bizcochuelo individual.
5. Avena horneada en placa con peras y nueces (para compartir)
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Ingredientes: 1 y 1/2 tazas de avena, 1 pera grande en cubitos, 1 huevo, 1 y 1/2 tazas de leche (o agua), 2 cdas. de miel, 1 cdita. de canela y nueces picadas a gusto.
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Preparación: En una fuente pequeña para horno, colocar la avena, los cubos de pera y las nueces. En un bowl aparte, batir el huevo con la leche, la miel y la canela, y volcar sobre la avena asegurando que quede bien cubierta. Hornear a 180 °C durante 20 a 25 minutos hasta que el líquido se absorba y la superficie quede doradita y crocante.

Tip de la chef para personalizar según tus gustos
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Líquidos: Podés usar leche entera/descremada, agua purificada (ideal si buscás algo hiperliviano) o cualquier bebida vegetal (almendras, coco, avena o soja).
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Endulzantes: Si las frutas están bien maduras (especialmente la banana o la pera), no hace falta agregar azúcares. Si querés un toque extra, optá por un hilo de miel, pasta de maní o sirope, o endulzante bajo en calorías.




