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Digger confirma el peor estreno de Tom Cruise en casi 20 años

Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.com

Tom Cruise acaba de firmar uno de los tropiezos comerciales más duros de su carrera reciente. Digger, la nueva película de Alejandro G. Iñárritu, apunta a cerrar su primer fin de semana en Norteamérica con unos 8 millones de dólares, una cifra que la convierte en el peor estreno del actor desde Lions for Lambs en 2007 y que queda muy por debajo de las previsiones que manejaba Warner Bros. antes del lanzamiento.

El dato resulta especialmente delicado porque no estamos ante una producción modesta. Digger es una sátira política de gran presupuesto, con un coste de producción situado entre los 125 y más de 160 millones de dólares, según las estimaciones manejadas alrededor del proyecto, y llega además en un momento de enorme transición para Warner Bros., que afronta su integración definitiva dentro de la nueva estructura de Skydance.

Digger cae muy por debajo de lo que esperaba Warner Bros.

La película recaudó alrededor de 3,4 millones de dólares el viernes y se encamina hacia esos 8 millones durante todo el fin de semana en 3.321 salas norteamericanas. El resultado queda incluso por debajo de la ya discreta horquilla de entre 12 y 15 millones que se manejaba antes del estreno, lo que confirma que el interés inicial ha sido bastante más débil de lo que Warner Bros. necesitaba para una producción de este tamaño.

Para encontrar un debut peor de Tom Cruise hay que retroceder hasta 2007, cuando Lions for Lambs, dirigida por Robert Redford, abrió con 6,7 millones de dólares. La diferencia es que aquella película costó aproximadamente 35 millones, una fracción del desembolso de Digger, por lo que la comparación deja al nuevo estreno en una posición mucho más complicada.

Que Cruise aparezca en una película nunca garantiza por sí solo una gran apertura, pero su nombre lleva décadas asociado a eventos cinematográficos capaces de movilizar a público masivo. Precisamente por eso, el salto desde franquicias como Mission: Impossible o Top Gun hacia una sátira política más extraña y difícil de vender parece haber generado una desconexión evidente con buena parte de su audiencia habitual.

La recepción del público tampoco ayuda demasiado

Digger
Digger

El problema no se limita a la recaudación inicial. Digger ha obtenido una nota de C+ en CinemaScore, una de las calificaciones más bajas de la carrera reciente de Cruise y exactamente la misma que recibió Lions for Lambs. La película mantiene además un 71% entre el público en Rotten Tomatoes, mientras la aprobación de la crítica ronda el 52%, una combinación que sugiere una respuesta claramente polarizada.

La recomendación directa entre espectadores también es modesta. Los datos de PostTrak sitúan el “definite recommend” en torno al 47%, una señal de que la película no está generando un entusiasmo especialmente fuerte entre quienes sí han pagado por verla. El público ha sido mayoritariamente masculino, con un 73%, y alrededor del 60% de los asistentes se sitúa entre los 18 y los 34 años, algo llamativo para una producción protagonizada por una estrella con más de cuatro décadas de carrera.

A esto se suma que buena parte de la recaudación está concentrada en mercados costeros y en formatos premium como IMAX y PLF, que están aportando casi la mitad de sus ingresos. Eso refuerza la sensación de que Digger está funcionando como una propuesta muy específica para un público concreto, no como un lanzamiento de cuatro cuadrantes capaz de arrastrar a espectadores muy distintos.

El gran problema de Digger puede ser que no se parece a la película que muchos esperaban

La campaña de marketing también parece haber jugado en contra. Los análisis de conversación social muestran un deterioro claro del interés previo al estreno, con comentarios recurrentes de espectadores que no terminaban de entender qué clase de película estaban viendo promocionada.

Ese desconcierto tiene bastante sentido si tenemos en cuenta cómo se ha vendido Digger. Por un lado, la película presenta a Cruise completamente transformado como un magnate del petróleo calvo, pasado de peso y rodeado de una estética grotesca; por otro, el propio largometraje combina sátira política, absurdo, western apocalíptico y un componente meta que no parece haber quedado demasiado claro en los avances.

El problema no es únicamente que la propuesta sea rara, sino que el público parece haber llegado a las salas sin una idea demasiado precisa de qué iba a encontrarse. Eso resulta especialmente peligroso en una película cara, impulsada por una estrella que en los últimos años había acostumbrado a su audiencia a un tipo de entretenimiento mucho más directo y reconocible.

Tom Cruise llevaba años acostumbrando al público a otro tipo de cine

Durante buena parte de su carrera, Cruise ha alternado grandes producciones comerciales con proyectos de autor mucho más arriesgados. Magnolia, Eyes Wide Shut, Born on the Fourth of July o Collateral forman parte de una filmografía que nunca ha dependido únicamente de franquicias y escenas de acción.

Sin embargo, la percepción actual del actor está muy marcada por Mission: Impossible y Top Gun: Maverick, dos marcas que han reforzado su imagen como gran defensor del espectáculo cinematográfico tradicional y de las experiencias diseñadas para la gran pantalla. Digger rompe deliberadamente con ese perfil, algo que puede explicar parte del rechazo inicial.

La propia industria parece estar intentando ajustar las expectativas. La idea no sería medir la película como si fuera una nueva Mission: Impossible, sino como una sátira política de autor protagonizada por una estrella gigantesca. El problema es que esa lógica puede ayudar a explicar el resultado, pero no elimina el peso de un presupuesto tan elevado.

Verity le gana claramente la batalla del fin de semana

dakota johnson Verity

Mientras Digger se hunde, Verity ha encontrado un arranque mucho más sólido. La adaptación de la novela de Colleen Hoover, protagonizada por Dakota Johnson, Anne Hathaway y Josh Hartnett, se encamina hacia unos 33,6 millones de dólares en su primer fin de semana norteamericano después de recaudar 15,1 millones el viernes.

La diferencia es considerable y sitúa a Verity como líder clara del fin de semana, por delante de títulos como Resident Evil, Heart of the Beast, Primetime y la propia Digger. El nuevo trabajo de Cruise podría terminar incluso por debajo de alguna película en su segunda o tercera semana, algo especialmente llamativo para un estreno de este tamaño.

La comparación resulta todavía más incómoda porque Verity tampoco está recibiendo una acogida crítica especialmente entusiasta y ha obtenido igualmente una C+ en CinemaScore. Aun así, la adaptación literaria ha sabido movilizar con mucha más eficacia a su público objetivo, algo que Digger no ha conseguido en su debut.

Un golpe especialmente duro para Warner Bros.

El estreno llega además en un momento simbólico para Warner Bros. Digger se convierte prácticamente en el último gran lanzamiento del estudio antes de la integración definitiva dentro de la nueva Skydance, con el cierre de la operación previsto para el 6 de octubre.

La situación se vuelve todavía más significativa porque Michael De Luca y Pamela Abdy, responsables del área cinematográfica de Warner Bros., están abandonando la compañía mientras Dana Goldberg y Josh Greenstein se preparan para asumir nuevas responsabilidades dentro de la estructura resultante. Digger era uno de los proyectos que mejor representaban la apuesta de la anterior dirección por combinar grandes estrellas, cineastas prestigiosos y películas originales de alto presupuesto.

Esa estrategia había dado resultados importantes con títulos como Sinners o One Battle After Another, pero Digger demuestra también el riesgo enorme de financiar este tipo de producciones cuando la conexión con el público no termina de aparecer.

Digger todavía puede encontrar algo de recorrido, pero necesita un cambio rápido

Warner Bros. confía en que una posible conversación de premios ayude a mantener la película en cartelera y a mejorar su rendimiento durante las próximas semanas, aunque los datos iniciales no permiten demasiado margen para el optimismo. El boca a boca está siendo tibio, la recomendación directa es baja y la película no parece estar funcionando fuera de determinados mercados urbanos y formatos premium.

Aun así, el fracaso inicial no invalida necesariamente la película desde el punto de vista artístico. Digger es una apuesta extraña y arriesgada en un momento en el que los grandes estudios están reduciendo precisamente este tipo de proyectos, y esa ambición puede acabar encontrando una vida diferente a largo plazo entre espectadores que lleguen con expectativas más ajustadas.

Pero desde el punto de vista de la taquilla, el dato es difícil de suavizar: Tom Cruise está protagonizando su peor apertura en casi dos décadas, y lo hace con una película cuyo presupuesto convierte ese arranque en un problema serio para Warner Bros.

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Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com

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