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Smile 3 ya ha entrado en una nueva fase de desarrollo y Paramount acaba de tomar una decisión importante sobre el futuro de una de sus franquicias de terror más rentables. Después de dos películas construidas bajo una identidad creativa muy reconocible, la tercera entrega prepara cambios relevantes detrás de las cámaras mientras el estudio mantiene intacta su apuesta por continuar expandiendo este universo.
La noticia llega además en un momento especialmente interesante para la saga. Smile nació como una producción concebida inicialmente para streaming antes de saltar a los cines y convertirse en uno de los éxitos sorpresa del terror reciente, mientras Smile 2 confirmó que la fórmula podía sostener una segunda entrega con nuevos personajes, otro contexto y una amenaza capaz de adaptarse a escenarios muy distintos.
Con más de 350 millones de dólares acumulados entre las dos películas, Paramount no está ante una saga menor. Smile se ha convertido en una de esas propiedades de terror que funcionan precisamente porque pueden evolucionar sin depender de una única estrella o de una continuidad excesivamente cerrada. Y ahora el estudio parece dispuesto a probar hasta dónde puede llegar esa elasticidad.
Smile 3 cambia de manos, pero no rompe con su creador
La principal novedad está en la dirección. David Bruckner será el encargado de ponerse detrás de las cámaras en Smile 3, tomando el relevo de Parker Finn, creador de la franquicia y director de las dos primeras películas.
El cambio no significa que Finn abandone el proyecto. Seguirá implicado como productor junto a Temple Hill y fue quien planteó la estructura inicial de la tercera entrega, de modo que la nueva película continuará partiendo de una base creativa desarrollada por el responsable original de la saga.
El guion correrá a cargo de Nick Antosca, mientras Jonathan Fass ejercerá como productor ejecutivo. La combinación deja bastante claro el enfoque de Paramount: mantener la continuidad conceptual de Smile pero permitir que otros nombres impriman su propia sensibilidad sobre la tercera película.
David Bruckner encaja con el terror psicológico de Smile

La elección de Bruckner resulta especialmente coherente si tenemos en cuenta su trayectoria. El director lleva años trabajando dentro del terror psicológico, sobrenatural y corporal, y ha construido una filmografía muy vinculada a atmósferas opresivas, personajes marcados por el trauma y amenazas que no siempre pueden explicarse de forma convencional.
Entre sus trabajos más conocidos están The Ritual, The Night House y la reinterpretación de Hellraiser estrenada en 2022. También ha participado en antologías como V/H/S y Southbound, además de The Signal, reforzando una relación muy prolongada con el género.
Ese bagaje puede resultar especialmente útil para una franquicia como Smile, cuya identidad depende tanto de la presencia de una amenaza sobrenatural como de la forma en que esa amenaza explota el miedo, la culpa y la percepción de sus víctimas. Bruckner no llega como un director ajeno al tono de la saga, sino como alguien acostumbrado a trabajar precisamente en esa frontera entre horror psicológico y terror físico.
Nick Antosca aporta otra sensibilidad al guion
La otra incorporación importante es Nick Antosca, que escribirá el guion a partir de la base desarrollada por Parker Finn.
Antosca también tiene una trayectoria estrechamente vinculada al thriller y al terror. Es conocido por crear la miniserie Cape Fear para Apple y por cocrear The Act para Hulu. También trabajó en Antlers y en la adaptación más reciente de Verity.
Su llegada puede aportar una capa distinta a una saga que hasta ahora había estado muy marcada por la voz de Finn. Smile funciona mejor cuando la amenaza sobrenatural no sustituye al conflicto psicológico, sino que lo amplifica, y Antosca tiene experiencia precisamente en relatos donde el malestar emocional y la tensión narrativa avanzan de la mano.
La clave estará en comprobar cómo se equilibra esa nueva voz con el esquema ya definido por Finn, porque Smile 3 será la primera película de la franquicia escrita y dirigida por un equipo diferente al que dio forma a las dos anteriores.
Parker Finn seguirá marcando el rumbo de la franquicia
Aunque esta vez no vaya a dirigir, Parker Finn seguirá teniendo un papel relevante. Paramount no ha roto con el creador de Smile, sino que mantiene su implicación dentro de una relación mucho más amplia con el estudio.
Finn escribió y dirigió Smile en 2022 y Smile 2 en 2024, consolidando una identidad muy reconocible para la saga. Su permanencia como productor y responsable de la idea base para la tercera película permite que la transición sea menos brusca de lo que podría parecer.
En otras palabras, no estamos ante una sustitución total de la visión original, sino ante una reorganización creativa. Paramount conserva a Finn dentro de la estructura y, al mismo tiempo, abre la puerta a que Bruckner y Antosca lleven la franquicia hacia otro terreno.
Smile ya ha demostrado que puede sobrevivir sin repetir protagonista

Uno de los grandes puntos a favor de la franquicia es que no depende de un único personaje. La primera película seguía a una terapeuta interpretada por Sosie Bacon que empieza a experimentar alucinaciones tras presenciar una muerte traumática. La segunda trasladaba la maldición a una cantante pop interpretada por Naomi Scott, ampliando el mundo sin necesidad de convertir la historia en una continuación directa de la anterior.
Ese modelo hace que Smile 3 pueda volver a introducir un nuevo protagonista y un nuevo contexto sin romper la lógica de la saga. La constante no son los personajes, sino la amenaza y la forma en que se infiltra en la vida de cada víctima.
Por ahora, Paramount no ha revelado detalles del argumento ni ha confirmado qué personajes aparecerán. Tampoco se sabe si alguien de las dos películas anteriores regresará, aunque el funcionamiento independiente de ambas entregas hace pensar que el estudio seguirá priorizando historias autónomas conectadas por la misma entidad.
El éxito comercial explica por qué Paramount quiere ampliar Smile
El recorrido económico de la franquicia también ayuda a entender este movimiento. La primera Smile (disponible en Disney +) terminó recaudando 217 millones de dólares en todo el mundo, después de que Paramount decidiera cambiar su destino y apostar por un estreno en cines. La secuela (disponible en Prime video) no alcanzó exactamente las mismas cifras, pero siguió siendo rentable, con 139 millones de dólares globales frente a un presupuesto de unos 28 millones. Entre ambas, la saga ya supera los 350 millones de dólares de recaudación mundial.
Ese rendimiento convierte a Smile en una franquicia particularmente valiosa dentro del terror comercial. No requiere presupuestos descomunales, tiene una premisa fácilmente reconocible y permite cambiar de personajes, reparto y entorno sin perder identidad.
Parker Finn se mueve hacia otro gran proyecto de terror
El relevo en Smile 3 también se entiende mejor al mirar qué está haciendo Parker Finn fuera de la saga. El cineasta prepara una nueva versión de Possession, la película sobrenatural de 1981, con Callum Turner y Margaret Qualley como protagonistas. El proyecto tiene previsto estrenarse el 11 de junio de 2027.
La elección resulta especialmente interesante porque Possession se mueve en un terreno mucho más extremo, psicológico y simbólico que Smile. Para Finn puede representar un salto importante como director y una oportunidad para alejarse de una franquicia que ya ha definido buena parte de su carrera reciente.
Al mismo tiempo, su permanencia como productor de Smile 3 permite mantener abiertos ambos caminos: seguir desarrollando la saga que creó mientras explora otro proyecto de terror de mayor complejidad.
Smile 3 afronta su primera gran prueba sin Parker Finn en la dirección
La tercera película será, por tanto, el primer examen real de la franquicia fuera de la dirección de su creador. Hasta ahora, las dos entregas habían estado muy ligadas a la sensibilidad de Finn. Bruckner y Antosca tendrán que demostrar que Smile puede conservar su identidad sin depender completamente de la misma voz creativa, algo fundamental si Paramount quiere convertirla en una saga duradera.
Sobre el papel, la elección tiene lógica. Bruckner cuenta con experiencia en terror psicológico y sobrenatural, mientras Antosca tiene una trayectoria marcada por historias incómodas y perturbadoras. Ambos pueden aportar una mirada distinta sin alejarse demasiado del ADN que hizo funcionar las dos primeras películas.
Todavía no hay fecha de estreno ni reparto confirmado para Smile 3, pero el proyecto ya tiene director, guionista, productor y una estructura inicial definida. Eso significa que Paramount ha dejado atrás la fase puramente especulativa y empieza a concretar el futuro de la saga.
La pregunta ahora no es si habrá una tercera película, sino hasta qué punto este cambio creativo puede transformar la franquicia sin romper aquello que la convirtió en uno de los fenómenos recientes del terror comercial. ¿Creéis que David Bruckner puede llevar Smile hacia un terreno todavía más oscuro o preferíais que Parker Finn siguiera al frente de la dirección?
Os leemos en los comentarios y podéis seguir a Cinemascomics en Google Discover para no perderos las próximas novedades de la saga.
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