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Superar el éxito de Godzilla Minus One no parece una tarea precisamente sencilla. La película de Takashi Yamazaki conquistó al público, sorprendió a Hollywood y consiguió algo que ninguna otra entrega de la franquicia había logrado: ganar un Oscar. Ahora, con Godzilla Minus Zero, el cineasta japonés quiere ir todavía más lejos. Y para conseguirlo ha decidido aprender de alguien que sabe bastante sobre cómo hacer una segunda parte memorable: James Cameron.
En una entrevista concedida a la revista Empire, Yamazaki ha explicado que dos películas fundamentales en la trayectoria del director de Avatar, Aliens: El regreso (1986) y Terminator 2: El juicio final (1991), han servido como referentes creativos para afrontar su nueva aventura con el monstruo más famoso de Japón.
Lo interesante es que no pretende copiar sus escenas de acción ni multiplicar las explosiones. Su verdadera inspiración está en algo bastante más complicado: descubrir cómo una secuela puede conservar lo mejor de la película original y, al mismo tiempo, encontrar una identidad propia.
Godzilla Minus Zero sigue la fórmula de James Cameron para hacer una gran secuela
Takashi Yamazaki reconoce abiertamente su admiración por la manera en que James Cameron ha conseguido ampliar historias que otros directores habían iniciado. En lugar de limitarse a repetir una fórmula exitosa, Cameron acostumbra a encontrar una nueva perspectiva que permite profundizar en sus personajes y conflictos.

El director de Godzilla Minus Zero lo explica con estas palabras: «Tengo que reconocer el mérito de James Cameron. Él observa la película original, encuentra otro punto de interés y profundiza mucho más en él. A menudo, sus secuelas adoptan un enfoque ligeramente diferente, pero siguen estando muy arraigadas en gran parte de lo que se construyó en la primera película. Sentía curiosidad por saber cómo sus segundas películas consiguen superar a las originales en muchos aspectos».
Yamazaki, que afronta el reto de continuar una de las películas de monstruos más celebradas de los últimos años,— encuentra en esa filosofía una manera de evitar uno de los grandes problemas de Hollywood: hacer una secuela que simplemente ofrezca más de lo mismo.
Aliens y Terminator 2 demuestran cómo superar una primera película
Los ejemplos elegidos por el cineasta no podrían ser más interesantes. Cuando James Cameron dirigió Aliens: El regreso, tomó la atmósfera de terror y suspense de Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott, y la transformó en una película de acción y supervivencia militar. El resultado era muy diferente, pero mantenía intactos los elementos fundamentales: Ellen Ripley y la amenaza de los xenomorfos.
Con Terminator 2 ocurrió algo parecido. Cameron convirtió al implacable asesino de la primera entrega en el protector de John Connor, invirtiendo completamente la dinámica original. La película aumentó la espectacularidad, pero nunca perdió de vista el conflicto de Sarah Connor y la amenaza de Skynet.

En ambos casos, las nuevas entregas ampliaron las posibilidades de sus respectivas franquicias sin traicionar aquello que las había hecho funcionar.
Y esa es precisamente la lección que Yamazaki quiere aplicar a Godzilla Minus Zero. Porque hacer que un monstruo gigante destruya más edificios es relativamente fácil. Conseguir que al espectador le importe quién está dentro de esos edificios ya es otra historia.
La gran diferencia de Godzilla Minus Zero estará en su historia familiar
Godzilla Minus One nos trasladó al Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial para seguir a Koichi Shikishima, un antiguo piloto kamikaze atormentado por la culpa de haber sobrevivido al conflicto.
En medio de un país devastado, Shikishima encontraba una nueva razón para vivir gracias a Noriko y a la pequeña Akiko, una niña huérfana con la que terminaban formando una familia.
Aquella relación se convirtió en el verdadero corazón emocional de la película. Godzilla era una amenaza aterradora, pero el público también estaba pendiente de las personas que intentaban reconstruir sus vidas.
En Godzilla Minus Zero, esa dimensión familiar adquirirá todavía más importancia. Yamazaki lo explica así: «El cambio de Shikishima como individuo a poner el foco en la familia fue una dirección diferente para Minus Zero. Creo que existen paralelismos entre la recuperación de Japón en aquella época y la construcción de la familia Shikishima».
La idea resulta especialmente interesante porque supone una evolución natural de los acontecimientos de la primera entrega. Shikishima ya no es simplemente un hombre que intenta encontrar su lugar en un país destruido. Ahora tiene una familia y una vida que proteger.
El significado de Godzilla Minus Zero revela una nueva amenaza
El propio título de la secuela está directamente relacionado con esta evolución. En Godzilla Minus One, Japón se encontraba en una situación tan desesperada que prácticamente había caído por debajo de cero. La aparición de Godzilla amenazaba con hundir todavía más a un país que apenas comenzaba a recuperarse de la guerra.
La nueva película plantea una situación diferente. «En Minus Zero, tanto la situación del país como la de la familia de Shikishima están mejorando. Por eso, en cierto modo, se están acercando a «cero», y aparece una nueva amenaza que básicamente pone en peligro todo lo que han conseguido», explica Yamazaki.
Este planteamiento podría convertir la secuela en una historia todavía más personal. Ahora sus protagonistas tienen algo que perder después de haber luchado tanto por recuperarlo.
Y aquí aparece nuevamente la influencia de James Cameron: aprovechar las consecuencias de la primera película para construir un conflicto diferente, en lugar de empezar prácticamente desde cero.
Godzilla Minus Zero tiene el enorme reto de superar una película histórica
La presión sobre Takashi Yamazaki está más que justificada. Godzilla Minus One consiguió recaudar alrededor de 113 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto muy reducido para una producción de sus características.
Su mayor reconocimiento llegó en los Oscar, donde ganó el premio a los mejores efectos visuales, convirtiéndose en la primera película de Godzilla en recibir una estatuilla de la Academia.
Un logro especialmente significativo teniendo en cuenta que competía en una industria acostumbrada a invertir cantidades descomunales en efectos digitales.
Para Godzilla Minus Zero, Yamazaki vuelve a asumir las responsabilidades de guionista, director y supervisor de efectos visuales, manteniendo el control creativo que caracterizó a su anterior trabajo.
La película tiene previsto su estreno en IMAX el 3 de noviembre, mientras que los cines británicos la recibirán el 6 de noviembre.
Yamazaki todavía tendrá que demostrar que su estrategia funciona, pero la elección de referentes resulta prometedora. Aliens y Terminator 2 no son recordadas simplemente porque fueran más grandes o espectaculares que sus predecesoras, sino porque encontraron nuevas formas de desarrollar sus historias.
Godzilla Minus One consiguió que volviéramos a sentir auténtico miedo por la aparición del monstruo japonés. Si su continuación logra que también nos preocupe todavía más el destino de sus protagonistas, Yamazaki podría conseguir exactamente lo que está buscando.
Y si además Godzilla decide arrasar medio Japón por el camino, tampoco vamos a quejarnos. Es parte de su encanto.
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