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Pedro Pascal pensaba que Tony Gilroy iba a ofrecerle una experiencia mucho más fría, cerebral e incluso intimidante, pero ¡Behemoth! terminó llevándole en una dirección completamente distinta. La nueva película del creador de Andor y guionista de la saga Bourne ha sorprendido al actor por su tono íntimo, emocional y casi terapéutico, al mismo tiempo que le obligaba a afrontar una preparación que Pascal ya considera la más difícil que ha realizado para un papel: aprender a tocar el violonchelo con suficiente credibilidad como para interpretar a un antiguo niño prodigio.
La película, escrita y dirigida por Gilroy, acaba de celebrar su estreno mundial en el Festival de Cine de Nueva York y llegará a los cines el próximo 4 de diciembre. Pascal interpreta a Alex Serian, un violonchelista que regresa a Los Ángeles para trabajar componiendo bandas sonoras y reconstruir la relación con su familia, dentro de una historia no lineal en la que la música no funciona como simple acompañamiento, sino como parte esencial de la identidad del personaje y del modo en que la película organiza sus emociones.
Pedro Pascal esperaba algo mucho más duro de Tony Gilroy
Durante el coloquio posterior al estreno, Pascal explicó que la película le había sorprendido precisamente porque partía de una imagen muy distinta de Gilroy. El actor esperaba encontrarse con un cineasta especialmente cerebral y severo, alguien que construyera la historia desde la precisión intelectual antes que desde la emoción, pero descubrió una película marcada por la intimidad, la vulnerabilidad y una sensación de reparación personal que no asociaba de entrada con el responsable de Michael Clayton, Bourne o Andor.
Pascal describió ¡Behemoth! como “un complejo rompecabezas al estilo Jason Bourne” construido alrededor de algo mucho más íntimo y sanador, y reconoció con humor que antes de trabajar con Gilroy pensaba que “iba a ser un poco malo”. La anécdota tiene un tono ligero, pero también ayuda a entender por qué la película le descolocó tanto: el mecanismo narrativo puede ser sofisticado, fragmentado y exigente, pero el centro de la historia parece estar en la familia, la memoria y la música como forma de reconexión.
Ese contraste entre estructura compleja y emoción directa fue, según Pascal, una de las cosas que más le atrajeron del guion. Cuando lo leyó por primera vez ni siquiera estaba seguro de poder asumir el papel, precisamente porque no se trataba de un personaje construido alrededor de grandes gestos externos, sino de una interpretación mucho más expuesta, donde el peso recaía en la relación entre Alex, su pasado y la música.
Pedro Pascal on his initial impressions of the BEHEMOTH! script and meeting Tony Gilroy. #NYFF64 pic.twitter.com/Dd0WNQ5ScU
— New York Film Festival (@TheNYFF) October 3, 2026
El violonchelo acabó convirtiéndose en el centro de su vida antes del rodaje
La mayor dificultad llegó cuando Pascal tuvo que aprender a tocar el violonchelo con suficiente naturalidad para que el personaje resultara creíble. El actor ha contado que durante varias semanas el instrumento se convirtió prácticamente en el eje de su rutina diaria, hasta el punto de llevárselo consigo a todas partes mientras intentaba asimilar en tiempo récord movimientos y técnicas que normalmente requieren meses o incluso años de práctica.
Pascal bromeó con que llegó un momento en el que tenía que recordarse a sí mismo que, además de tocar, también tenía un personaje que interpretar. Esa frase resume bastante bien hasta qué punto el instrumento absorbió su preparación. La dificultad no consistía únicamente en aprender unas pocas posiciones para engañar a la cámara, sino en reproducir gestos específicos, posturas y una relación física con el violonchelo que permitieran sostener la ilusión de que Alex había dedicado buena parte de su vida a la música.
Uno de los ejemplos más claros fue la manera de sujetar el arco. Pascal explicó que dominar correctamente ese gesto puede requerir alrededor de un año de aprendizaje, pero la producción necesitaba que él lo asimilara en aproximadamente una semana. Esa aceleración obligó a comprimir un proceso formativo enorme dentro de un calendario cinematográfico, convirtiendo cada ensayo en una mezcla de disciplina técnica, frustración y descubrimiento.
“Fue el infierno… y el cielo”
Pascal definió la experiencia con una expresión que encaja perfectamente con el tono de su preparación: “Fue el infierno… y el cielo”. El actor no oculta lo duro que resultó intentar alcanzar un nivel imposible en tan poco tiempo, pero al mismo tiempo habla de la experiencia con entusiasmo porque volver a ponerse en manos de otro artista, recibir clases y trabajar desde la repetición física le permitió afrontar la interpretación de una forma distinta a la habitual.
Lejos de sentirse cómodo, Pascal permaneció durante todo el proceso con la sensación de que siempre iba por detrás del instrumento. Nunca tuvo la impresión de haberlo dominado realmente y, paradójicamente, esa inseguridad terminó formando parte del atractivo del papel. Cuando se reunió por primera vez con Gilroy, una de las preguntas fundamentales era si sería capaz de hacerlo, y Pascal respondió con bastante sinceridad que no lo sabía.
La incertidumbre lo acompañó hasta Viena, donde tuvo que preparar piezas de Mozart con muy poco margen, y ahora considera que todo ese proceso terminó convirtiéndose en “lo más difícil” que ha hecho creativamente para un personaje. No es una declaración menor viniendo de un actor que en los últimos años ha pasado por producciones tan exigentes y distintas como The Last of Us, The Mandalorian, Juego de Tronos o Los 4 Fantásticos.
¡Behemoth! no quiere usar la música como simple decoración

Lo más interesante de esa preparación es que el violonchelo no parece funcionar como un truco de prestigio o como una habilidad llamativa añadida al personaje. En Behemoth!, la música forma parte de la manera en que Alex entiende el mundo y de la estructura emocional de una historia que Pascal describe como profundamente íntima.
El actor explicó que quedó fascinado por la forma en que el guion intenta reproducir algo muy concreto: la sensación privada de escuchar música y dejarse guiar por ella. Esa idea parece ser central dentro de la película, que utiliza la composición y la interpretación no solo para definir al protagonista, sino también para articular recuerdos, vínculos familiares y una especie de reconstrucción emocional.
Ahí es donde la película empieza a diferenciarse de otros trabajos recientes de Pascal. No estamos ante un personaje definido por el peligro, la acción o una gran misión externa, sino ante alguien cuyo conflicto parece estar relacionado con aquello que fue, con lo que perdió y con la posibilidad de volver a encontrar una forma de conexión a través de la música.
Tony Gilroy cambia de registro después de Andor
El proyecto también resulta especialmente interesante por el momento en que aparece dentro de la carrera de Tony Gilroy. Después de convertirse en una de las grandes figuras creativas de Andor, una serie asociada a la política, la resistencia, el espionaje y una construcción narrativa extremadamente precisa, ¡Behemoth! parece utilizar parte de esa misma disciplina para contar una historia de escala mucho menor.
La comparación de Pascal con Jason Bourne no parece casual, porque Gilroy sigue trabajando desde la arquitectura narrativa compleja y el montaje de piezas que obligan al espectador a reconstruir la historia, pero el objetivo aquí no sería levantar una conspiración o describir un sistema político, sino entrar en el interior de un personaje.
Ese contraste puede convertirse en una de las grandes bazas de la película. Gilroy no abandona necesariamente su gusto por las estructuras exigentes, pero las pone al servicio de una historia mucho más vulnerable, en la que la tensión nace de la memoria, la familia y la música en lugar de una amenaza exterior.
Un reparto muy distinto alrededor de Pedro Pascal
Pascal estará acompañado por Olivia Wilde, Eva Victor, Will Arnett, Hank Azaria, Margarita Levieva y Matthew Lillard, un reparto especialmente variado que refuerza la sensación de estar ante un proyecto muy diferente a los grandes blockbusters que han ocupado buena parte de la carrera reciente del actor.
La película está producida por Searchlight Pictures y llegará a los cines el 4 de diciembre, después de iniciar su recorrido con la presentación en el Festival de Cine de Nueva York. Aunque la conversación promocional se está centrando inevitablemente en el esfuerzo de Pascal para aprender violonchelo, sus propias declaraciones dejan claro que el instrumento es únicamente la puerta de entrada a una historia mucho más personal.
¡Behemoth! puede mostrar una faceta distinta de Pedro Pascal
En los últimos años, Pedro Pascal se ha convertido en uno de los actores más reconocibles del cine y la televisión gracias a franquicias gigantescas, personajes muy físicos y producciones de enorme exposición mediática. Precisamente por eso resulta tan interesante que describa ¡Behemoth! como su mayor desafío creativo, no por una transformación espectacular, sino por la exigencia de aprender una disciplina que no podía fingir con facilidad mientras construía un personaje basado en la intimidad.
La sorpresa inicial que sintió ante Tony Gilroy termina funcionando casi como una definición perfecta de la película. Pascal esperaba dureza intelectual y encontró una historia sanadora; dudó de si podría asumir el papel y terminó convirtiendo el violonchelo en el centro de su vida durante semanas; afrontó un reto técnico enorme y acabó descubriendo una experiencia mucho más emocional de lo que imaginaba.
¡Behemoth! llegará a los cines el 4 de diciembre en España el 8 de enero de 2027, y todo apunta a que será una oportunidad especialmente interesante para ver a Pascal alejado de los grandes universos que han dominado su carrera reciente, trabajando desde un lugar mucho más contenido y vulnerable.
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